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Entradas

3/7/2014.

Se vuelve a acabar una etapa de mi vida en la que he sido feliz, me he sentido bien, he hecho cosas que jamás haría y en la que he conocido a personas que han marcado esa etapa, aunque a algunas ya las conocía. Acaba porque todo tiene que acabar, mal o bien, pero tiene que acabar. Esto, como todo, quedará guardado, y muy guardado. No sé en qué pensé, a veces no sé ni qué cojones pienso y estoy pensando. Querer quiero, y apreciar aprecio, y cuando quiero o amo, siempre lo hago sin reparos aunque siempre haga daño porque siempre lo hago, y sin querer. A veces ni sé qué hago conmigo misma.  He sido muy feliz, completamente feliz, pero se ha venido tan, tan abajo, que mi persona no se sostenía. Estamos en verano. Esta época, que ha sido siempre la que más he adorado siempre, se ha convertido en la que jamás quise que pasara.  Para mí, la madurez, es cometer actos sabiendo qué haces, siendo completamente consciente. Es cometer actos de locura, buscando la felicidad en actos de ni...

21:32.

No puedo estarme quieta ni dormida. A mi cama la tengo demacrada y estoy yo sola. No me sale nada e intento escribir. Tengo tantas cosas en la cabeza ahora mismo que no me sale nada. Me sudan las manos. Se me resbalan. He apagado y vuelto a encender el móvil sin razón alguna.  Mi madre me dijo una vez: "Tú tienes mucho amor que dar." y yo me pregunté: "Y... ¿por qué no son los demás los que tienen ese amor que dar?" Pregunta a la cual no obtuve respuesta. Mi mente y la vida no quisieron responderme. Creo, que me están respondiendo los actos. Actos, en general, no tengo fichado a ninguno.  Hablemos de fiestas, de ocasiones bonitas. He terminado por odiarlas. Ellas me odian a mí, no me arrastran. No las quiero ya, ya no quiero nada que en su momento pedí. En algún momento esto dará su giro, es la pequeña esperanza lo que nunca se pierde. 

Terminado: 02:08.

No quieres decir que te ahogas, porque entonces te ahogas. ¿Qué ocurre? que ahora mismo, a las horas que son (01:42), cogerías un vuelo y te perderías y que nadie supiera dónde estás, que sólo lo supieras tú, pero como todos sabemos, existen inconvenientes, dinero, horas, reserva de billetes... ¿ganas? de esas tienes como para rellenar todo lo que realmente te falta. Estás sumergido en un continuo estrés que no deja de hacer que te den ataques de histeria y de querer no oír tu nombre más. ¿Dramático? no, chico, la vida. Defínela como quieras. Después, tienes un espacio de tiempo que físicamente permite que descanses y puede hacer que te realices como persona, pero... no puedes, ¿por qué? estás sumergido, no puedes. Algún día comenté con un gran compañero: - Filosofa conmigo, venga. - A ver, tú eres grande, y estás en algo grande. - Aro, la polla. (perdonad la expresión, él es así). - Nooooo, a vé', digo que eres grande y que estás en algo grande, ¿has entendido? - Am...

Un día 11 de Noviembre.

No sabía qué hacer, estaba perdida, se sentía perdida. Se acogió en los brazos de su madre. Su madre la retiró, la miró a los ojos y ella no pudo sostenerle la mirada. La madre sintió cómo su hija tenía la mirada perdida, repleta de lágrimas. Sin poder respirar, la chica se sentó en el sillón rojo, donde se sentaba cuando era más pequeña. La madre, sin poder contenerse, le preguntó: "no puedes ni respirar, ¿me cuentas qué te ocurre? ¿algún desengaño amoroso? ¿alguna pelea entre amigas? ¿PUEDES CONTARME?" La chica le dijo que no era nada de eso, que para eso ya estaba preparada, lo que le ocurría era que su soledad ha nacido en ella. La madre sin entender nada, le dijo: "Pero... cariño... ¿qué hace que te sientas así? antes no eras así, eras mucho más fuerte, más valiente, nunca has sido así, ¿puedes explicármelo?" La chica, entonces, temblando, le dijo: "mamá, el problema es... que... antes era muy pequeña, parecía ayer cuando tenía 15 años, ahora tengo 19 ...

6/5/2013.

Vale ya de historias reales ñoñas y en las que no quiero centrarme, ya estoy cansada. Tengo 18 años y sigo pensando en tonterías, totalmente en tonterías, adelantándome a acontecimientos que no sé si ocurrirán y pensando en ello. No predico con mis propios consejos, mis aprendizajes son un ejemplo a seguir pero yo no los sigo, pretendo que la gente que me importa lo haga porque no soy egoísta y porque como acabo de decir, ME IMPORTAN.  Estoy cansada de centrarme en todo eso.  En lo único que estoy confusa es en mis sentimientos, en el resto, lo tengo todo muy claro y bajo eso me rijo.  ¿Sentimientos? actualmente no me importan, no me quiero adelantar, tengo miedo de terminar de hacerme mayor, ¿por qué? no queráis cumplir los 18, es una reacción normal. De momento me quedo aquí, no tengo ganas de seguir. 

Un día normal. 1:29.

Mañana hay clase, es un Martes normal y corriente (por la hora que es). Yo tengo planeado que mañana... salga el sol, después... ya veremos.  -¿Tú qué tienes planeado conmigo? +¿Yo? -Evidentemente, no hablo al aire, no me contesta. +El seguir contigo. -¿No decías que no te cabía ninguna duda de que seguirías conmigo? +Vamos a ver, seguir, sigo.  -¿En qué sentido? +¿Qué somos? -¿Y tú me lo preguntas? lo sabes mejor que yo. +Ay... no. -Amigos. +Ya, sí... -¿Ves? y ahora empezaremos a dudar. +Yo nunca dudo. -Dejémoslo en el sentido que tú le has querido dar, ¿de acuerdo? +Pero...  -Quiero complacerte hoy. +Soy muy realista y estás haciendo, por lo que me dices, que no lo sea. - Sé que lo eres, déjate llevar. + No quiero dejarme llevar, no soy así. -Yo no puedo evitar que te equivoques. + ¿Reconoces que siendo realista me estoy equivocando? ¿sabiendo tú también que me equivocaría si hiciese todo lo contrario? - Nada de eso, ser realista no es malo. +No...

5/04/2013.

Me encanta oír cada golpe suave que das sobre unos platillos, supongo que porque haces cosas que a través de golpes transmites. Si lo haces a un ritmo especial, terminaré llorando. Te vuelves loco, golpeas muy fuerte, no tienes nada en la cabeza, sólo golpeas, te gusta hacerlo.  Estoy escuchándote, mis ojos están bañados en lágrimas, porque jamás te vi así. Me estás mirando, te desconcentras y te pierdes, yo me pregunto: "¿Por qué paras?" Dejo de mirarte, porque necesito que sigas. No sigues. Intento que sigas de todas las formas posibles, pero no pude hacer nada. Me alejo de ti y salgo de la tienda en la que nos encontramos. Me coges del brazo, me llevas de nuevo a la tienda, te vuelves a sentar donde estabas, y comienzas a golpear, pero de forma muy, muy suave. El dependiente nos mira, muy extrañados, nos pregunta qué nos pasa. Le contesto al dependiente que no nos pasa nada, que estamos bien, me digné a preguntarle por qué hacía tal pregunta, él contesta que se nos ve ...