Ir al contenido principal

Un estado de paz que no llega.

Recordáis que Clotilde había intentado y estaba, junto con Martín, llegar a un estado mental tranquilo, y de paz, pero resulta ser, que nunca llegó. Creían que sí porque habían tenido una temporada muy buenas, pero no, siempre había algo detrás que hacía que ese estado de paz y de control emocional nunca llegara.
¿Por qué era tan difícil? ¿por qué el ego superaba siempre ese estado mental al que querían llegar? 

Clotilde se había visto así misma sentada en la tierra, en la tierra de un bosque donde sólo estaba ella y una arboleda con un color verde naturaleza que jamás había visto antes. Sentada, agachada con los brazos abrazándose a ella misma mientras cogía un poco de tierra del suelo y se fundía con ella, y a su vez pedía perdón, por no llegar, por no ser, por no entenderse y por dejar que el ego y las emociones pudieran con ella. Pidiendo permiso a la tierra para poder fundirse con ella y extenderse esos ramilletes de tierra desgastada y verde sobre sus piernas y brazos, lloraba y hablaba internamente con la tierra, pidiéndole ayuda. Después de un rato íntimo entre la tierra y ella, entendió qué tenía que hacer, sintió que la tierra ya le había dado la solución.

Martín, mientras estaba en casa con los niños, se preguntaba qué estaría haciendo Clotilde y por qué dijo que "Tenía que salir a hacer unos recados sola.". Era bastante raro, así que salió a buscarla mientras dejaba a los abuelos con los niños, que, como ya sabéis, estaban de visita.
Después de bastante tiempo buscándola, al fin, la encontró, después de llamadas, mensajes, etc., al fin, logró encontrarla. Martín se asustó y yo diría que fue la primera vez que se asustó de verdad por el propio miedo de haberla perdido. 
Clotilde, después de haber mejorado su estado de ánimo al haberse fundido con la naturaleza, se acercó a Martín corriendo, le dio un beso que jamás antes le había dado, y más, en estos últimos tiempos, y lo abrazó fuerte. Martín, asustado y enfadado, pero a la vez, enternecido, le dijo: - ¿Tú sabes el miedo que he pasado? ¿Qué hago sin ti?- Clotilde le dijo - Ahora sé bien qué hacer, cariño, y una de las cosas que debo hacer, es permanecer aquí, y con vosotros, lo demás, ya vendrá, o no, y si es así, será porque debe ser así.- Añadía y comentaba Clotilde mientras miraba al cielo, sonriente, dándole las gracias a la naturaleza y abrazando a Martín más fuerte que nunca. Martín, sonriendo, entendió qué era lo que necesitaba en estos momentos tan convulsos emocionalmente. 
Juntos, llegaron a casa, cogidos de la mano, mientras viendo la carita de sus pequeños mientras éstos corrían a abrazarles. 
 

Comentarios

Entradas populares de este blog

La adaptación a un mundo nuevo.

Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal.  Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos.  Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...

La decisión después del accidente.

 Después de tan trágico accidente, y unos días después de la visita al hospital de Clotilde y Martín, Matilda regresaba a casa habiéndose recuperado física y mentalmente, esto que había ocurrido había sido un antes y un después en su vida. Tanto Matilda como su marido Marcos, habían tomado una decisión, el volver a intentar quedarse embarazada lo habían descartado al 100% puesto que después de esto, significaba que tanto ella como el futuro o futura bebé estarían en peligro y no estaban dispuestos a ello. Clotilde y Martín, después de estar pendientes en todo momento de Matilda y ejerciendo sus labores habituales tanto con el trabajo como en su familia, fueron una tarde cualquiera de otoño a casa de Matilda y Marcos a ver cómo estaban. Tanto Marcos como Matilda no pudieron alegrarse más de verles y más con sus hijos. Marcos, emocionado, les dijo - Sentaos que os tenemos que contar algo muy importante y serio.- Martín, ante estas palabras, era la primera vez que se ponía tan nervios...

Grandes noticias.

Clotilde, su marido y sus hijos decidieron darse un descanso, tanto mental, como físico, y decidieron cogerse ambos unas vacaciones en Fuenlabrada, Madrid. Fueron unas vacaciones turísticas muy buenas, teniendo en cuenta que no era lo típico de playa, piscina o rutas de senderismo de invierno, qué va, sino eran unas vacaciones de dejar el piloto automático de su vida en Sevilla, para empezar unos días de paz, diversión, pasar tiempo de calidad con sus hijos, conocerse más cada uno y entre ellos y sobre todo, de conocer un sitio nuevo con su familia. Fue una semana, una semana en la que se estaban hospedando en un hotel de 4 estrellas - lo nunca visto antes en su familia - que tenía jacuzzi y todo lo que nunca habían probado. Tenían por supuesto, pasatiempos para bebés y niños pequeños. Los pequeños se lo pasaron increíblemente bien, y los adultos, aún más, y diréis 'anda, ¿y eso por qué?' sencillo, ver que sus hijos se lo estaban pasando increíblemente bien y que por fin, estab...