En un mundo nuevo, donde por fin encontró respuestas a sus preguntas, Clotilde sabía que había encontrado su sitio, sabía que era donde tenía paz, sabía que era donde quería estar, donde comenzaba a forjar su vida de nuevo, con un mismo propósito, pero con un camino nuevo, que sabía que por fin, la iba a hacer feliz, la sonrisa de llegar un domingo y pensar que podía respirar aquel aire sueco que le iba a permitir ser feliz, encontrar su momento, descubrir que la paz, la calma y la felicidad con su familia, tomaba por fin, protagonismo en su vida. Sentía que si ya llevaban una semana instalados y donde la tensión, el estrés, la rutina, muchas veces el mal ambiente, desaparecían, ¿Qué iba a salir mal? La actitud, el sentirlo en su propio pecho, el sentirlo en Martín y sobre todo, en los más pequeños, era lo que la tenía en pie cada día y lo que la motivaba a sentir que definitivamente, todo iba a salir bien. Martín era cada vez más consciente de que este último cambio de trab...
Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal. Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos. Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...