Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal. Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos. Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...
Por fin habían podido cumplir uno de sus sueños, uno de tantos que tenían: comenzar de cero en el sitio que tenía que ser: Suecia. Un sitio que Clotilde haciendo memoria y regresiones anteriores, se dio cuenta de que era el sitio y el lugar donde siempre quiso estar y donde siempre quiso desarrollarse como persona. El sitio donde empezó y volvería a empezar todo. Porque hay un secretito que nunca os dije, pero os lo voy a preguntar en vez de soltároslo directamente: ¿De dónde creéis que es Martín? Sí, Martín es de Suecia, nació en Suecia. Se vino muy joven y recién fallecidos sus padres con sus tíos a España. Digo que empezó todo allí porque fue donde comenzó sus estudios en informática tiempo antes de venir a España. Procesos de cambio, de regresión, emociones fuertes, decisiones tomadas desde el amor fueron lo que llevaron a Martín y Clotilde decidir venir a vivir a Suecia. Regresó al sitio de donde vino, donde iba a sanar e iba a cerrar un ciclo importante de su vid...