Cada día mejoraba aún más su situación, pero eso no sería lo único, iban a tener una gran sorpresa, después de varios meses de la inauguración, una visita que no se esperaban, al menos, tan pronto. Los padres de Clotilde, sin avisar, se presentaron en Suecia. Una visita esperada pero a la vez, inesperada tanto para Clotilde, como para Martín, pero aún más, para los pequeños. El mensaje de su madre: 'cariño, ¿estáis en casa?' la dejó totalmente sorprendida, porque, como ya sabéis, los padres sabían que su casa, ya no era España. Así que, minutos más tarde después de asumir el mensaje, Clotilde le respondió diciéndole: 'Claro, ¿Dónde estáis vosotros?' y ante ese mensaje, su madre la llamó por teléfono diciéndole: 'Cariño, nos recoges en el aeropuerto?' A Clotilde ahí se le cayó el teléfono. Martín preguntó inmediatamente a Clotilde y asustado qué había ocurrido, a lo que Clotilde le contestó - Amor, ¡mis padres están aquí!- Martín, sin palabras, cogió el teléfon...
En un mundo nuevo, donde por fin encontró respuestas a sus preguntas, Clotilde sabía que había encontrado su sitio, sabía que era donde tenía paz, sabía que era donde quería estar, donde comenzaba a forjar su vida de nuevo, con un mismo propósito, pero con un camino nuevo, que sabía que por fin, la iba a hacer feliz, la sonrisa de llegar un domingo y pensar que podía respirar aquel aire sueco que le iba a permitir ser feliz, encontrar su momento, descubrir que la paz, la calma y la felicidad con su familia, tomaba por fin, protagonismo en su vida. Sentía que si ya llevaban una semana instalados y donde la tensión, el estrés, la rutina, muchas veces el mal ambiente, desaparecían, ¿Qué iba a salir mal? La actitud, el sentirlo en su propio pecho, el sentirlo en Martín y sobre todo, en los más pequeños, era lo que la tenía en pie cada día y lo que la motivaba a sentir que definitivamente, todo iba a salir bien. Martín era cada vez más consciente de que este último cambio de trab...