En un mundo nuevo, donde por fin encontró respuestas a sus preguntas, Clotilde sabía que había encontrado su sitio, sabía que era donde tenía paz, sabía que era donde quería estar, donde comenzaba a forjar su vida de nuevo, con un mismo propósito, pero con un camino nuevo, que sabía que por fin, la iba a hacer feliz, la sonrisa de llegar un domingo y pensar que podía respirar aquel aire sueco que le iba a permitir ser feliz, encontrar su momento, descubrir que la paz, la calma y la felicidad con su familia, tomaba por fin, protagonismo en su vida.
Sentía que si ya llevaban una semana instalados y donde la tensión, el estrés, la rutina, muchas veces el mal ambiente, desaparecían, ¿Qué iba a salir mal? La actitud, el sentirlo en su propio pecho, el sentirlo en Martín y sobre todo, en los más pequeños, era lo que la tenía en pie cada día y lo que la motivaba a sentir que definitivamente, todo iba a salir bien.
Martín era cada vez más consciente de que este último cambio de trabajo, era lo que realmente buscaba, la diferencia abismal, era el ambiente, la tensión y el estrés que el anterior trabajo le provocaba y que callaba en silencio por el bienestar de su familia y de él mismo. Martín seguía trabajando en la expresión de sus sentimientos, no era fácil después de todo lo que había callado durante tantos años, así que seguía trabajando en ello con la ayuda de un terapeuta al que había también comenzado a ir en Suecia.
También, como ya comenté en episodios anteriores, se sentía culpable por haber tenido que trasladar a toda su familia a Suecia, a su país de origen, a rehacer de nuevo su vida junto a su familia, una familia que había forjado con la persona de su vida, la que tenía claro desde el momento uno, que daría su vida por ella, por eso precisamente se sentía culpable, porque había tenido que hacerla cambiar de vida, distanciarse de su familia por él y por sus hijos, y era algo, en lo que también seguía a día de hoy trabajando tanto con el psicólogo, como con la propia Clotilde.
Clotilde era consciente de que aunque tuviera que distanciarse de su familia, en cierta manera, también lo necesitaba. Necesitaba cambiar el rumbo de vida que llevaba, necesitaba hacerle ver a su familia, de que llevar una mochila emocional extra además de estar con la familia que había formado con Martín, no era viable, y esta, era una de las causas, por las que aceptó irse a Suecia con Martín y los más pequeños, no sin, por supuesto, ser consciente de que tenía que tener un respaldo por ella misma. el que también tenía asegurado y apalabrado con Martín.
En muchas ocasiones, el cerrar un ciclo, abre otro aún más grande.
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