Cada día mejoraba aún más su situación, pero eso no sería lo único, iban a tener una gran sorpresa, después de varios meses de la inauguración, una visita que no se esperaban, al menos, tan pronto.
Los padres de Clotilde, sin avisar, se presentaron en Suecia.
Una visita esperada pero a la vez, inesperada tanto para Clotilde, como para Martín, pero aún más, para los pequeños.
El mensaje de su madre: 'cariño, ¿estáis en casa?' la dejó totalmente sorprendida, porque, como ya sabéis, los padres sabían que su casa, ya no era España. Así que, minutos más tarde después de asumir el mensaje, Clotilde le respondió diciéndole: 'Claro, ¿Dónde estáis vosotros?' y ante ese mensaje, su madre la llamó por teléfono diciéndole: 'Cariño, nos recoges en el aeropuerto?' A Clotilde ahí se le cayó el teléfono.
Martín preguntó inmediatamente a Clotilde y asustado qué había ocurrido, a lo que Clotilde le contestó - Amor, ¡mis padres están aquí!- Martín, sin palabras, cogió el teléfono y les contestó que inmediatamente iban.
Para Clotilde y Martín este acontecimiento era esperado pero inesperado a la vez, puesto que como comprenderéis, pensar que los padres podrían hacerse un viaje en tan poco tiempo que hacía que se habían mudado definitivamente, pues, no era algo que se esperaran. Aún así, más alegría no les pudo dar, al menos, iban a tener a su familia de nuevo con ellos aunque sólo por unos días.
Para los niños, fue evidentemente una alegría pasar unos días con sus abuelos, y a su vez, con los padres, que esto sí que era algo que no pasaba desde hacía tiempo, así que, les iba a venir bien.
Parecía que la felicidad, iba por fin, a tomar más que protagonismo en sus vidas.
Los reencuentros y la unión familiar, siempre, siempre, reconforta, pero con amor de verdad.
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