Ir al contenido principal

La gran llegada.

Clotilde había llegado por primera vez a la escuela, recién abierta y con todo preparado para empezar.

Se emocionó al ver aquella estancia tan grande, donde sabía que todos sus pequeños iban a estar en la mayor de las comodidades y que incluso podría ampliar más sus proyectos y actividades con los pequeños.

Sentía una satisfacción y una felicidad al ver aquella estancia e imaginarse a sus pequeños allí... Que no lo podía creer. Se moría de ganas por inaugurarlo todo, pero aún quedaba mucho por preparar y hacer. Día tras día trabajaba y iba hasta allí con los niños para organizar los sitios donde iban a estar cada grupo de peques, cada día más emocionada. Mientras, Martín, había empezado su primer día de trabajo, había ido a la oficina central y había terminado de firmar y gestionar su incorporación, sabía que esta vez, era el sitio y el lugar. 

A ambos les estaba resultando su llegada bastante emocionante, había sido un reconocimiento que no habían tenido antes, así que estaban felices de empezar de nuevo y deseaban, aunque tenían miedo, de que sus hijos recordasen todos estos meses y años como momentos felices de su infancia, y hubieran disfrutado de todo este comienzo, pero a su vez, tenían miedo de que fuesen demasiado egoístas como padres y les hubieran forzado a tener una vida que quizá a ellos más adelante, no les convendría, pero tenían claro, que si cuando crecieran, no era su sitio, ellos no les iban a poner impedimentos para salir, viajar y cambiar de vida.

Todos sabemos que cuando se es pequeño, los padres deciden, lo importante no es que decidan cuando uno es pequeño, sino capacitarlos para tener libertad de decisión y saber cuál es el sitio, el lugar y el momento. 

Gracias una vez más. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

La adaptación a un mundo nuevo.

Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal.  Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos.  Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...

La decisión después del accidente.

 Después de tan trágico accidente, y unos días después de la visita al hospital de Clotilde y Martín, Matilda regresaba a casa habiéndose recuperado física y mentalmente, esto que había ocurrido había sido un antes y un después en su vida. Tanto Matilda como su marido Marcos, habían tomado una decisión, el volver a intentar quedarse embarazada lo habían descartado al 100% puesto que después de esto, significaba que tanto ella como el futuro o futura bebé estarían en peligro y no estaban dispuestos a ello. Clotilde y Martín, después de estar pendientes en todo momento de Matilda y ejerciendo sus labores habituales tanto con el trabajo como en su familia, fueron una tarde cualquiera de otoño a casa de Matilda y Marcos a ver cómo estaban. Tanto Marcos como Matilda no pudieron alegrarse más de verles y más con sus hijos. Marcos, emocionado, les dijo - Sentaos que os tenemos que contar algo muy importante y serio.- Martín, ante estas palabras, era la primera vez que se ponía tan nervios...

Grandes noticias.

Clotilde, su marido y sus hijos decidieron darse un descanso, tanto mental, como físico, y decidieron cogerse ambos unas vacaciones en Fuenlabrada, Madrid. Fueron unas vacaciones turísticas muy buenas, teniendo en cuenta que no era lo típico de playa, piscina o rutas de senderismo de invierno, qué va, sino eran unas vacaciones de dejar el piloto automático de su vida en Sevilla, para empezar unos días de paz, diversión, pasar tiempo de calidad con sus hijos, conocerse más cada uno y entre ellos y sobre todo, de conocer un sitio nuevo con su familia. Fue una semana, una semana en la que se estaban hospedando en un hotel de 4 estrellas - lo nunca visto antes en su familia - que tenía jacuzzi y todo lo que nunca habían probado. Tenían por supuesto, pasatiempos para bebés y niños pequeños. Los pequeños se lo pasaron increíblemente bien, y los adultos, aún más, y diréis 'anda, ¿y eso por qué?' sencillo, ver que sus hijos se lo estaban pasando increíblemente bien y que por fin, estab...