Clotilde había llegado por primera vez a la escuela, recién abierta y con todo preparado para empezar.
Se emocionó al ver aquella estancia tan grande, donde sabía que todos sus pequeños iban a estar en la mayor de las comodidades y que incluso podría ampliar más sus proyectos y actividades con los pequeños.
Sentía una satisfacción y una felicidad al ver aquella estancia e imaginarse a sus pequeños allí... Que no lo podía creer. Se moría de ganas por inaugurarlo todo, pero aún quedaba mucho por preparar y hacer. Día tras día trabajaba y iba hasta allí con los niños para organizar los sitios donde iban a estar cada grupo de peques, cada día más emocionada. Mientras, Martín, había empezado su primer día de trabajo, había ido a la oficina central y había terminado de firmar y gestionar su incorporación, sabía que esta vez, era el sitio y el lugar.
A ambos les estaba resultando su llegada bastante emocionante, había sido un reconocimiento que no habían tenido antes, así que estaban felices de empezar de nuevo y deseaban, aunque tenían miedo, de que sus hijos recordasen todos estos meses y años como momentos felices de su infancia, y hubieran disfrutado de todo este comienzo, pero a su vez, tenían miedo de que fuesen demasiado egoístas como padres y les hubieran forzado a tener una vida que quizá a ellos más adelante, no les convendría, pero tenían claro, que si cuando crecieran, no era su sitio, ellos no les iban a poner impedimentos para salir, viajar y cambiar de vida.
Todos sabemos que cuando se es pequeño, los padres deciden, lo importante no es que decidan cuando uno es pequeño, sino capacitarlos para tener libertad de decisión y saber cuál es el sitio, el lugar y el momento.
Gracias una vez más.
Comentarios
Publicar un comentario