Por qué tendrá el chico que justificarse por todo aquello que hacía pensando que es lo mejor para él? Para su propia vida profesional, personal... Las decisiones que toma siempre las toma pensando en los suyos y en lo bien o mal que hará en su vida en un futuro. Pues eso se llama planear, y ni él ni ninguno de nosotros, sabemos planear el futuro, pero sí sabemos con quién queremos estar en él.
No se trata de justificaciones, cada uno actúa según sus principios, sus circunstancias y su vida, en el caso de este chico, encauzándolo de la mejor manera posible y llevando a su gente siempre en sus planes, no tendría por qué justificarse con la gente que quiere cuando toma decisiones con respecto a su vida personal y profesional porque no por justificarse significa que lo incluya en sus planes ni el no hacerlo significa que no lo incluya, significa que la vida da muchas vueltas y las decisiones de este chico giran en torno a sus principios y a su vida en todos sus aspectos.
Una tarde, reflexionando sobre esto y sobre todo en general, el chico pensó que debía pedir perdón por todas aquellas palabras en mal estado que soltó en momentos que no eran apropiados por impulsos indebidos, palabras que aludían al pasado, y a pasados que no era bueno recordar, ¿qué necesidad había? Lo curioso es que la conversación que tuvo un día de ejercicio con su mejor amigo empezó precisamente con la frase de: '¿Qué necesidad hay de soltar mierda donde no es necesario y cuando ya no lo es?' en relación a una situación que ocurrió y que se tornó a palabras necias que no debieron salir. Como diría Gandhi: 'cuida tus palabras, porque se volverán actos.' Qué razón tenía y qué poco caso le hizo nuestro chico en cuestión.
Esa misma tarde, además de pensar que debía hacerlo, lo hizo, habló consigo mismo en voz alta y pidió disculpas por esos impulsos que debió controlar.
No se sabe muy bien qué arreglaría con eso, y quizá no es limpio del todo, pero sí debió hacerlo y lo hizo.
Tambien dio las gracias por seguir viviendo.
Seguiremos.
Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal. Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos. Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...
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