Sigo con la historia de este chico.
'Voy a contar las historias más alegres esta noche' decía, basándose en Pablo Neruda.
Las historias son alegres, aunque ahora se siente algo perdido, agobiado y en tensión, la vida de adulto le sobrepasa, a veces se siente asfixiado aunque no lo parezca. Todos avanzan, él sigue apalancado buscando el camino adecuado hasta llegar a lo que quiere, que lo que quiere, bien sabe Dios que lo tiene claro, pero se siente, perdido, aturdido, con la cabeza en mil mundos que no llegan a ninguna parte.
Está feliz, se siente feliz, a los suyos les va bien, están avanzando, por fin están haciendo lo que quieren hacer y por fin todo va a mejor, la cosa avanza, pero tiene que encontrarse para así buscar el camino.
Tiene otro problema que ha de superar, uno muy gordo: dejar de pretender que la gente de lo que él espera que den. Eso está haciendo que no sepa quién es él porque cree que los demás lo saben mejor que él.
Conseguir confianza en él mismo, ese es uno de los caminos que le llevará a lo que quiere a la velocidad de la luz.
Sí he de decir, que es uno de los momentos más felices y decisivos de su vida así, que, seguimos progresando porque sigue mejorando su actitud y su vida con esa posición emocional.
Se siente agradecido por todos aquellos momentos felices por los que está pasando y por todos aquellas persona que hacen posible esos momentos aunque haya veces que los sienta lejos.
Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal. Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos. Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...
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