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¿Habéis oído hablar alguna vez del narrador externo omnisciente?

Julia era una chica de 21 años que prácticamente no sabía dónde estaba de pie, pero siempre le dio vergüenza decirlo porque se meterían con ella y eso era un hecho. Hasta que encontró a una "hermana" a la que no le dio vergüenza decírselo, porque para ella es un pilar fundamental desde que la conoció. Se dio cuenta hace meses de que ya no era una niña, pero no sabía cómo afrontarlo, se equivocó y siguió equivocándose. Eso hizo que cometiera errores que cambiarían su futuro. Tenía solución, efectivamente, pero ya no era lo que realmente quería. Se metía y se mete en berenjenales ella sola porque es una chica tan jodidamente difícil que se mete y sale sola de todos ellos, no sé si decir que es admirable o una gilipollez.  Aunque sus sentimientos parezcan claros, no lo están, parecían estarlo, pero no, no lo están, por eso comete también muchos errores.  Julia es la sustituta de todos y está para todos. Llegó a pensar que sería el fallo más grande de toda su vida, ¿por qué...
Miré en lo más profundo de tu alma esperando encontrar algo que me relacionara contigo, pero al parecer, sólo era vacío porque me equivoqué al llamarlo alma. 

Incorporaciones al alma.

Después de 8 años de aquella vida escolar tan intensa, he de dar las gracias por haber estado allí, por haber pasado uno de los peores momentos de mi vida y a su vez los mejores.  Por haber conocido a personas que me hicieron felices y me hicieron la vida difícil sentimentalmente durante esa etapa.  Mis últimas palabras mantenidas con uno de los profesores más queridos por mí fueron: "Dejar esto supone quedarme huérfana de padres." Explicaré por qué. Ahora me dejan al aire, me dejan enfrentarme a una vida que comienza con otra rutina a la que todavía no consigo acostumbrarme, me obligan a deshacerme de mi vida anterior... no, tranquilos que no es miedo.  Decían que yo estaba luchando para mi futuro pero nunca me hice a la idea de que así era. Y llegó la hora. Como siempre digo: siempre llego tarde.  Gracias, muchísimas gracias a todos los que confiaron y a los que no. Gracias a aquellos que me dieron un abrazo cuando yo decía que no podía más. Gracias a aqu...

Enero.

Con todo el frío del mundo íbamos a hacer ese viaje que tanta ilusión nos hacía. Allí. Pasaban las semanas hasta que... una semana antes del viaje vino todo. Me faltaban por preparar muchas cosas y cada día que pasaba más lenta las preparaba, en la medida de lo posible. Cada vez estaba más cerca ese día. Tenía miedo, era la primera vez que viajaba fuera de España, debería haberme dado un ataque de nervios, pero no, no me dio. Un sentimiento de tristeza inundó mi cuerpo y mi mente. No podía sentir ilusión, la situación me entristecía. La situación de estar como estaba hacía que yo no me fuera feliz ni me fuera tranquila, como debería haberme ido. Todo dio igual. Y por fin llegó el día de irme. Últimas cosas, ese día sí estaba bastante nerviosa, pero no lo exteriorizaba. Estaba lista. Montada en el coche me entraron ganas de llorar, y a la vez pensaba si lo tenía todo. No lo tenía todo. En el aeropuerto de aquí empecé a exteriorizar todos los nervios y ya pasaron a ser enfados. Ya se ...