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¡Hola de nuevo! Voy a ejercer una de mis funciones principales actuales.  Había una vez un chico que cuando tenía quince años comenzó a salir con una chica que tenía dieciocho. Este chico sentía una cierta atracción hacia esa chica y esa chica se enamoró del chico, pero hasta que él no dio el paso de confesarle que le gustaba, no empezaron a salir juntos.  Pasaron cinco meses juntos, unos momentos bonitos, unos momentos difíciles y... finalmente, pasado ese tiempo, rompieron, ¿Por qué? porque el chico no se sentía cómodo con ella, se sentía agobiado, así que dejó que se fuera y rompieron. El chico, que seguía teniendo quince años, pensó realmente que no lo pasaría mal, que fue él el que rompió con ella y él no lo estaba pasando mal, y pensó: "a vivir.". Lo que realmente no sabía es lo que le iba a venir después. El chico terminó sus estudios, pasó unos años teniendo su rutina diaria, pasando unos momentos algunos dulces y otros amargos, como todo en la vida. Hasta que......

Ama, ama y vuelve a amar.

Me duele el alma y no puedo hacer nada. Siento que no puedo hacer nada, y cada día lo siento más cerca. He llegado a decirlo de broma, pero es que me duele el alma y aún así no sé cómo soy capaz de querer. No sé si es porque tengo unos principios éticos que hacen que me agrande sentimentalmente, o no lo sé. Intento dejarlo todo atrás, pero me es imposible, aunque parezca mentira.  Por otra parte, estoy empezando a odiar todo aquello que empieza por "i": irremediable, imposible, imposibilitar, inalcanzable, incapaz, incapacidad... ¿De verdad no os dais cuenta de lo malas que pueden llegar a ser esas palabras?  Que también hay palabras que no empiezan por "i" pero que también son malas, y podréis llegar a sacar más de una.  Esto se está convirtiendo ya en una lucha constante con la vida, y realmente, no se puede luchar en contra de ella, precisamente porque siempre se ha dicho que se lucha para seguir en ella de la mejor manera posible y también: "la vida ...

¡Allá vamos, vida!

Como las historias que suelo contar son siempre de chicas, os la voy a contar esta vez de un chico.  Este chico se llamaba Galardón, le gustaba su nombre, porque hacía referencia a la felicidad que sentía con los suyos. Cuando era pequeño le encantaba crear un mundo en el que él fuera el protagonista de todas las historias que sucederían en ese mundo. Se imaginaba siendo rico, teniendo dos edificios enormes por casa, una pareja con la que se veía toda la vida, dos empresas dirigidas por él, y al final, acabando con un hijo y siendo presidente de todos esos edificios. Se sentía grande en ese mundo. Salía, entraba, se disfrazaba, cogía utensilios que tenía en su casa para hacer cada vez más real ese mundo. Toda la gestión de las empresas y de los edificios las estampaba en folios bonitos, y guardado en ficheros de colores. Era muy sibarita, muy cuidadoso con todo, le gustaba asignar a cada instrumento su uso y si no era así, ya no quedaba satisfecho, pero aún así, se las apañaba par...

Un día como otro cualquiera.

Se me acumula el trabajo pero no sé cómo empezar. Sé lo que tengo que hacer, pero no sé cómo asimilarlo ni cómo empezarlo. Es como cuando tienes prisa y lo abarcas todo, sobresale, ¿no? pues así es, espero que lo entendáis, sinceramente.  Mirad, me sé hasta las soluciones para solventarlo, pero es que soy tan jodidamente difícil, que no lo hago bien, o no debo hacerlo bien. ¿Desde cuándo a mí las navidades se me han hecho cortas? ¿DESDE CUÁNDO SEÑOR? Pues... están siendo las más cortas de toda mi vida.  Hacer las cosas las termino haciendo, pero nunca sin presiones y nunca sin tensión.  Imaginad ahora si esto lo extrapolamos al ámbito de las relaciones amorosas. Para mí se añade más presión, porque son más cosas las que tengo que hacer y a las que tengo que comprometerme, ¿llegáis a entenderlo? Necesito un espacio para mí, para no hacer nada, llegar a pensar: "hostia, no tengo que hacer nada en un puto año entero." ESO ES REALMENTE LO QUE NECESITO AHORA, pero tal...

Ya, día 4.

Supongo que te pasará eso de releer todo lo que escribes, a veces para ver si tienes alguna falta, otra para ver si tiene sentido, para ver si queda bonito... o también hay otros casos en los que simplemente, lees por inspiración, porque sabes que te apetece escribir, y vuelves a inspirarte según tus escritos. Esas cosas pasan porque según lees, asocias lo que has escrito anteriormente a la situación en la que te encuentras en tu vida. Una vez que terminas de releer, empiezas a pensar en tu vida, no piensas en lo que ha cambiado, sino en lo que vas a escribir después de pensar en tu vida y asociarlo con tu situación actual. Empiezas a escribir pensando que vas bien encaminado/a, hasta que te das cuenta de que lo que estás escribiendo no tiene sentido porque has empezado a mezclar los sentimientos que se han venido a la mente mientras leías, con lo que estás sintiendo en tus circunstancias actuales. Con lo que vuelves a borrar y empiezas de nuevo. Ya la cosa va cobrando sentido, una v...

¿Habéis oído hablar alguna vez del narrador externo omnisciente?

Julia era una chica de 21 años que prácticamente no sabía dónde estaba de pie, pero siempre le dio vergüenza decirlo porque se meterían con ella y eso era un hecho. Hasta que encontró a una "hermana" a la que no le dio vergüenza decírselo, porque para ella es un pilar fundamental desde que la conoció. Se dio cuenta hace meses de que ya no era una niña, pero no sabía cómo afrontarlo, se equivocó y siguió equivocándose. Eso hizo que cometiera errores que cambiarían su futuro. Tenía solución, efectivamente, pero ya no era lo que realmente quería. Se metía y se mete en berenjenales ella sola porque es una chica tan jodidamente difícil que se mete y sale sola de todos ellos, no sé si decir que es admirable o una gilipollez.  Aunque sus sentimientos parezcan claros, no lo están, parecían estarlo, pero no, no lo están, por eso comete también muchos errores.  Julia es la sustituta de todos y está para todos. Llegó a pensar que sería el fallo más grande de toda su vida, ¿por qué...