Ir al contenido principal

Un día como otro cualquiera.

Se me acumula el trabajo pero no sé cómo empezar. Sé lo que tengo que hacer, pero no sé cómo asimilarlo ni cómo empezarlo. Es como cuando tienes prisa y lo abarcas todo, sobresale, ¿no? pues así es, espero que lo entendáis, sinceramente. 
Mirad, me sé hasta las soluciones para solventarlo, pero es que soy tan jodidamente difícil, que no lo hago bien, o no debo hacerlo bien.
¿Desde cuándo a mí las navidades se me han hecho cortas? ¿DESDE CUÁNDO SEÑOR? Pues... están siendo las más cortas de toda mi vida. 
Hacer las cosas las termino haciendo, pero nunca sin presiones y nunca sin tensión. 

Imaginad ahora si esto lo extrapolamos al ámbito de las relaciones amorosas. Para mí se añade más presión, porque son más cosas las que tengo que hacer y a las que tengo que comprometerme, ¿llegáis a entenderlo? Necesito un espacio para mí, para no hacer nada, llegar a pensar: "hostia, no tengo que hacer nada en un puto año entero." ESO ES REALMENTE LO QUE NECESITO AHORA, pero tal y como están las cosas, no puedo. Pero sin embargo, ¿puedo llegar a relajarme durante un período corto de tiempo? sí, supongo que sí, no vamos a ponernos ahora negativos. 
En fin, también tengo que decir que después de estos 21 años que llevo viviendo, he tenido momentos en los que me he encontrado en estado de nirvana. 

Vuelvo a decir, gracias. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un estado de paz que no llega.

Recordáis que Clotilde había intentado y estaba, junto con Martín, llegar a un estado mental tranquilo, y de paz, pero resulta ser, que nunca llegó. Creían que sí porque habían tenido una temporada muy buenas, pero no, siempre había algo detrás que hacía que ese estado de paz y de control emocional nunca llegara. ¿Por qué era tan difícil? ¿por qué el ego superaba siempre ese estado mental al que querían llegar?  Clotilde se había visto así misma sentada en la tierra, en la tierra de un bosque donde sólo estaba ella y una arboleda con un color verde naturaleza que jamás había visto antes. Sentada, agachada con los brazos abrazándose a ella misma mientras cogía un poco de tierra del suelo y se fundía con ella, y a su vez pedía perdón, por no llegar, por no ser, por no entenderse y por dejar que el ego y las emociones pudieran con ella. Pidiendo permiso a la tierra para poder fundirse con ella y extenderse esos ramilletes de tierra desgastada y verde sobre sus piernas y brazos, llorab...

La adaptación a un mundo nuevo.

Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal.  Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos.  Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...

La decisión después del accidente.

 Después de tan trágico accidente, y unos días después de la visita al hospital de Clotilde y Martín, Matilda regresaba a casa habiéndose recuperado física y mentalmente, esto que había ocurrido había sido un antes y un después en su vida. Tanto Matilda como su marido Marcos, habían tomado una decisión, el volver a intentar quedarse embarazada lo habían descartado al 100% puesto que después de esto, significaba que tanto ella como el futuro o futura bebé estarían en peligro y no estaban dispuestos a ello. Clotilde y Martín, después de estar pendientes en todo momento de Matilda y ejerciendo sus labores habituales tanto con el trabajo como en su familia, fueron una tarde cualquiera de otoño a casa de Matilda y Marcos a ver cómo estaban. Tanto Marcos como Matilda no pudieron alegrarse más de verles y más con sus hijos. Marcos, emocionado, les dijo - Sentaos que os tenemos que contar algo muy importante y serio.- Martín, ante estas palabras, era la primera vez que se ponía tan nervios...