Ir al contenido principal

Entradas

Lo difícil que a veces es fácil.

Lo sencilla que puede ser la vida cuando uno se relaja y disfruta de la vida. Lo sencilla que es la vida cuando tienes el apoyo necesario y cuando piensas bien en tu situación y en las ventajas que la vida puede brindar. Lo bonita y sencilla que es la vida cuando tienes a gente que aporta a tu vida. Hoy lo que tengo para enseñaros es lo complicada que puede ser la vida cuando te surge de repente en una tarde, un agobio muy grande porque "se te pasa el arroz" por no tener una casa a tu nombre, por no tener un trabajo estable y tenerlo de manera temporal o no tenerlo. Por no tener pareja, por no tener o no querer hijos, por no tener dinero, por no tener el carné de conducir. Lo complicado que puede ser darte cuenta de que esa es tu realidad pero, ¿Y lo fácil que podría ser el darte cuenta de que estás vivo y estás sano, y lo fácil que podría ser darte cuenta de esto y luchar por tener, quizá no todo, pero... ¿Parte de todo esto? ¿Y lo fácil que sería darte cuenta de que realmen...

Una equivocación que se convirtió en la mejor decisión.

De vuelta de las vacaciones, Clotilde y su familia volvieron mucho, mucho más renovados, más calmados y sobre todo, más felices, dándose cuenta de lo que verdaderamente tenía valor en la vida: el estar en ella y tener en cuenta cada momento bonito que tenían, y sobre todo, la importancia de conocerse y tratarse.  El valorar y disfrutar cada momento, hacía que la vida fuese mucho más bonita, y mucho menos injusta. También os digo que una cosa es valorar cada momento y cada segundo de nuestra vida, y otra muy distinta es negar lo innegable y negar que todo era de color de rosas y que no había momentos malos, el creer eso era vivir en una utopía (una mentira para que me entendáis). Clotilde en teoría, se había levantado con buen pie, acababa de cobrar, y eso como a todos, la ponía aún más contenta. Tenía que comprar unos vuelos para verano para irse de vacaciones con su familia, pero se equivocó de destino y de fecha, y preguntaréis, ¿y cómo es posible? primero, porque no había desayu...

Grandes noticias.

Clotilde, su marido y sus hijos decidieron darse un descanso, tanto mental, como físico, y decidieron cogerse ambos unas vacaciones en Fuenlabrada, Madrid. Fueron unas vacaciones turísticas muy buenas, teniendo en cuenta que no era lo típico de playa, piscina o rutas de senderismo de invierno, qué va, sino eran unas vacaciones de dejar el piloto automático de su vida en Sevilla, para empezar unos días de paz, diversión, pasar tiempo de calidad con sus hijos, conocerse más cada uno y entre ellos y sobre todo, de conocer un sitio nuevo con su familia. Fue una semana, una semana en la que se estaban hospedando en un hotel de 4 estrellas - lo nunca visto antes en su familia - que tenía jacuzzi y todo lo que nunca habían probado. Tenían por supuesto, pasatiempos para bebés y niños pequeños. Los pequeños se lo pasaron increíblemente bien, y los adultos, aún más, y diréis 'anda, ¿y eso por qué?' sencillo, ver que sus hijos se lo estaban pasando increíblemente bien y que por fin, estab...

¿Una queja o una vida?

 - 'Hola amor, ¿cómo estás?' - Decía ella cuando llegó a casa con los peques de su escuela infantil mientras le daba un beso. Él, con la ternura que le caracterizaba, le dijo -'Contigo siempre bien.'.  Ella se había leído libros de autoayuda pensando que de verdad sólo los libros de autoayuda le ayudarían, pero no era consciente de que si no actuaba en consecuencia no conseguiría avanzar en su propósito de conocerse, de dejar de estar todos los días quejándose de todo, quejándose cuando la comida se le quemaba, quejándose porque llevaba muchas cosas y no podía con todo y nadie la ayudaba (o eso creía ella), entre otras muchas cosas. Había dado el paso importante de reconocer que ambos tenían un problema y poner remedio. Se obligó a pasar tiempo con ella misma y a tener momentos de introspección para conseguir avanzar más allá, conocer su problema real consigo misma. Sus hijos estaban bien atendidos, cuidados y sobre todo, amados, tanto por parte de papá como de mamá. No...

El renacer de Clotilde.

Año 2025. Qué de tiempo había pasado sin que Clotilde escribiera. Qué de tiempo había pasado desde la última vez que hablamos de Clotilde. ¿Qué habrá sido de su vida? pues yo te lo voy contar hoy. Clotilde como ya sabéis está casada con nuestro chico del tren y con dos criaturas preciosas. Nunca os dije quién era el chico del tren, verdad? Bien, este chico se llama Martín, el cual trabaja de ingeniero informático y ella de profesora de educación infantil. Ella se llevaba por la mañana a sus pequeños a la escuela con ella mientras él se iba a la oficina a trabajar - porque no, no trabajaba desde casa, tenía que ir a la oficina-. ¿Por qué podía ella llevarse a sus hijos a la escuela? porque efectivamente, la escuela es suya.  Estaban felizmente casados y sus hijos eran increíbles. Cada sonrisa de ellos les llenaba de vida, querían darles la mejor educación y sobre todo, el mayor amor que tenían. Tenían un problema común, y era que ambos vivían en automático. Vivir en automático sign...

Una nueva vida.

¿Quién nos iba a decir que empezar de nuevo iba a ser tan rápido? ¿Quién nos iba a decir que avanzar iba a ser tan alucinante? ¿Quién nos iba a decir que la vida nos iba a obligar casi a tirones a avanzar? ¿Quién nos iba a decir que íbamos a cambiar tanto nuestra forma de vivir?  Dos años después, tres de la pandemia, la vida sigue, avanza, y es una de las esencias de la vida, ¿no? avanzar. Clotilde no podía creerse todo lo que estaba pasando después de tres años, una nueva vida, así en general y en mayúsculas, UNA VIDA NUEVA, increíble eh, así es, después de todo lo que pasó, aquí está nuestra familia con Clotilde como protagonista, avanzando a pasos agigantados. Nueva pareja, nuevo trabajo, mudanza, ¡QUÉ RADICAL! Así es, todo iba viento en popa con nuestra Clotilde, estaba feliz y a veces se sentía atropellada por el nuevo cambio tan radical en ella misma, se preocupaba con su estilo de vestir, se preocupaba por no tener el síndrome de Diógenes, se preocupaba por tenerlo todo org...

¿Habremos perdido la condición de seres humanos?

 Y estamos aquí, una vez más, reponiéndonos de cada golpe, cada sentimiento roto, cada emoción vacía... dándonos tiempo, conociéndonos a nosotros mismos, viendo la realidad que tenemos y afrontándola como siempre hemos sabido, sin olvidar de dónde venimos, pero... -> Hemos pasado de tener realmente libertad de expresión, a perderla sin ningún reparo. Lo que costó ganar cada uno de los derechos que actualmente tenemos, han desaparecido por completo sin importar el trabajo que las generaciones anteriores han hecho para poder tenerlos.  Hemos considerado normal, ver por la calle a dos personas pegándose y no ver a dos personas, sin importar su condición, besándose.  Hemos considerado normal ver a una persona acosando a otra.  Hemos considerado normal meternos en la vida de los demás y juzgarla, y por tanto llegar al punto de no dejar vivir a esa persona, por ese acoso permanente.  Hemos considerado normal estar en una quedada con amigos y estar grabándolo todo c...