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El viaje de sus vidas.

Clotilde y Martín, después de empezar a compartir más momentos juntos por fin, después de darse cuenta de que necesitaban sanar entre ellos, se preguntaron algo importante: ¿y si ampliaban la familia? a ambos les costó decidir algo tan importante porque tenían dos más, y la nueva incorporación no sólo significaba un nuevo bebé y un nuevo hermanito/a para los peques, sino más responsabilidad y cambiar de nuevo el ritmo de sus vidas para convertirse en familia numerosa ¿estarían dispuestos a ello?  Ambos se morían de la ilusión por ampliar la familia, se morían de la ilusión, sobre todo ahora, que habían dado un vuelco emocional en sus vidas muy importante, pero... ¿de verdad estarían dispuestos a aceptar lo que conlleva ampliar la familia?  Era una decisión que no iban a tomar a la ligera, era algo que tenían que pararse, pensar detenidamente mientras siguen sintiendo y mirándose a los ojos reviviendo los momentos más importantes y esenciales de sus vidas.  Lo más importan...

Lo que hace ver una serie juntos.

Resulta que Clotilde y Martín, después de que los niños estuvieran ya dormidos, se pusieron a ver una serie de anime. Era raro, porque Clotilde no era muy fan de los animes desde nunca, sólo había visto uno y en su época de adolescente, pero pensó que era momento de compartir algo que no tenían en común, como era el anime, ¿Por qué? Porque Clotilde pensó que hacía mucho tiempo que ni siquiera podían compartir tiempo solos y tranquilos, y sobre todo, que también era momento de entender lo que a cada uno le gustaba aunque no fuese en común. Martín vio por un momento rara la situación porque Clotilde jamás le había pedido algo así desde que eran novios, así que decidió preguntarle: - Amor, ¿Por qué has decidido esto? ¿Ha pasado algo? - Clotilde, sonriendo, añadió: - Ha pasado que desde hace unos meses que cambiamos el ritmo de nuestras vidas, me di cuenta de que no estamos siendo totalmente nosotros el uno con el otro, de que no estamos siendo sanos en la relación ni con nosotros mismos y...

Arrancando, pero siempre con amor.

 Meses más tarde, por fin, la segunda escuela infantil de Clotilde ya estaba inaugurada. El sueño de Clotilde se hacía realidad.  Padres y madres trayendo a sus hijos a la nueva escuela infantil hacía que el alma de Clotilde se llenara cada día más, teniendo en cuenta que ver la cara de los pequeños entrando por la puerta de la escuela y la satisfacción de los padres de darse cuenta de que sus hijos estarían, no en buenas, sino en buenísimas manos, hacía que ella sintiera que de verdad, este era uno de sus sueños y que de verdad, estaba haciendo un buen trabajo tanto fuera, como dentro de casa.  El aprendizaje que ella había estado aplicando en casa con sus hijos junto con Martín, era lo que la había impulsado a montar y a desarrollar una segunda escuela infantil, porque sabía, que tenía mucho más que ofrecer y que enseñar a las nuevas generaciones. Clotilde tenía que presentar para el día siguiente a la inauguración un proyecto de la segunda escuela para incentivar a los...

Un mal día.

Clotilde se había levantado refunfuñando como si se tratara de un bufido de un gato. Martín, sorprendido, la miró mientras se levantaba para hacer el desayuno. Mientras le daba el beso de buenos días, le preguntó - ¿Qué te pasa, amor? llevas desde que te levantaste refunfuñando, anda, qué poquito te gusta madrugar eh amorcito, ay, ven que te de un abrazo fuerte fuerte mi amor. - dijo Martín, mientras la abrazaba por la espalda en la cama. Clotilde se despertó y se levantó mal, pero tal abrazo no lo podía rechazar. Mientras se levantaba y elegía la ropa que ponerse, refunfuñaba cual bufido de gato, y la primera del día, era que no había manera de encontrar qué ponerse. La segunda del día, la comida, Martín no tenía nada de hambre, y mientras ella había preparado la comida para ella y para los peques porque Martín le había pedido por favor, que no quería comer nada, ella se enfadó porque cuando entrada la tarde, Martín seguía sin comer. Clotilde se enfurruñó tanto, que le gritó diciéndol...

Un reencuentro algo extraño.

La segunda escuela infantil de Clotilde ya estaba montada, por fin.  Martín y Clotilde estaban súper emocionados porque además, Martín había cambiado de puesto de trabajo a uno aún mejor y con mejores condiciones. Se encontraron con todas estas noticias varias semanas después de volver de Madrid. Su vida arrancaba de nuevo y mejor que nunca.  La nueva escuela infantil trajo consigo mucho más trabajo y mucho más personal, lo que hacía que a Clotilde le facilitara mucho su situación personal y fuese capaz de conciliar su vida laboral con su vida personal, y pasara más tiempo con sus pequeños fuera de la escuela infantil y pudiera atender sus necesidades mejor porque podría delegar funciones que antes no podía, lo cual la aliviaba bastante.  Martín ahora, sí podría decir que estaba completo, tanto emocional, como profesionalmente.  Clotilde había montado su escuela justo al lado de donde estaba el instituto donde estudiaba cuando era una adolescente. Una tarde, Clotilde...

La sensación de honrar a quienes no están y la vuelta a la rutina sin piloto automático.

Por fin, habían vuelto a Sevilla, a su casa, habían dejado esa pausa grande para volver a su vida habitual, no volviendo a caer en aquel piloto automático que dejó sus vidas paradas.  Como habían quedado, Martín y Clotilde estaban preparando aquel homenaje a los padres de Martín que tanto estaban esperando.  Martín y Clotilde, emocionados, cogieron muchas de las fotos y recuerdos que tenían de los padres de Martín, e hicieron un mini altar que rodearon de velitas. Martín se quedó mirando fijamente todos esos recuerdos, y sonriendo, dijo - Así me querían ellos, y eso les transmitiré a nuestros hijos -. Clotilde, emocionada, no pudo evitar derramar alguna lágrima. Sonriendo los dos, llamaron a sus hijos que vinieron contentos para abrazar a sus padres. Martín empezó a contarles mientras cogía las fotos para enseñárselas a los niños, quiénes eran sus padres, y dónde creció él con ellos. Los niños se pusieron muy contentos porque ¡por fin sabían quiénes eran sus abuelos paternos! ...

El cambio de Martín y la vuelta a casa.

Después del momento tan emotivo y el abrazo tan tierno que se dieron Clotilde y Martín, subieron a casa juntos para recoger a sus hijos de casa de la vecina. Para Martín, este momento fue un antes y un después en su vida. No podía creerse que por fin, haya expresado todo lo que sentía, había llorado, se había emocionado y sobre todo, había dejado de callar. Era para él muy difícil expresar lo que sentía desde que murieron sus padres, era como si en vez de sus padres, hubiera sido él el que hubiera muerto. Por fin había conseguido abrirse de nuevo al 100%, volver a ser el que era.  - Gracias, amor, jamás pensé que podría volver a sentir así después de todo lo que pasó - Dijo Martín cuando ya estaban de vuelta en casa con los niños y metidos en la cama. Clotilde, ante esas palabras dijo - ¿Quieres que hagamos una cosa? - Preguntó Clotilde súper inspirada. Martín, sorprendido dijo - ¿Qué quieres planear? - Quiero que volvamos a Sevilla, y hacer un homenaje a tus padres, y contarles a ...