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El cambio de Martín y la vuelta a casa.

Después del momento tan emotivo y el abrazo tan tierno que se dieron Clotilde y Martín, subieron a casa juntos para recoger a sus hijos de casa de la vecina. Para Martín, este momento fue un antes y un después en su vida. No podía creerse que por fin, haya expresado todo lo que sentía, había llorado, se había emocionado y sobre todo, había dejado de callar. Era para él muy difícil expresar lo que sentía desde que murieron sus padres, era como si en vez de sus padres, hubiera sido él el que hubiera muerto. Por fin había conseguido abrirse de nuevo al 100%, volver a ser el que era. 
- Gracias, amor, jamás pensé que podría volver a sentir así después de todo lo que pasó - Dijo Martín cuando ya estaban de vuelta en casa con los niños y metidos en la cama. Clotilde, ante esas palabras dijo - ¿Quieres que hagamos una cosa? - Preguntó Clotilde súper inspirada. Martín, sorprendido dijo - ¿Qué quieres planear? - Quiero que volvamos a Sevilla, y hacer un homenaje a tus padres, y contarles a los niños quiénes eran, no quiero que esto que ha pasado hoy quede en el olvido, Martín, y nuestros hijos merecen conocer a sus abuelos, aunque por desgracia, tenga que ser así -. Dijo Clotilde seria, mientras miraba a Martín y mientras pensaba en todo lo que había pasado. Martín se alegró de escuchar decir tales palabras a su mujer. Como ya sabéis, Clotilde siempre fue muy familiar, muy cercana con los suyos, y esta no iba a ser una ocasión menos para remarcarlo. Sabía que era muy difícil para Martín asumir todo esto, y por fin, lo estaba consiguiendo. 
Así que, esa noche, consiguieron dormir a pierna suelta, y los niños también.
A la mañana siguiente, fueron a despedirse de Matilda y Marcos, porque como ya sabéis, iban a hacer el viaje de sus vidas. Después de despedirse y de acompañarlos al aeropuerto, Clotilde y Martín, recogieron sus cosas, y emprendieron la vuelta a casa, una vuelta a casa especial, una vuelta a casa que Martín estaba deseando hacer, porque por fin, iba a cerrar un ciclo que jamás había cerrado, y con la familia que él había formado. 
El saber que iba a honrar a sus padres con sus hijos y su mujer, y que por fin, iba a cerrar un ciclo y sanar, le inundaba de alegría, y sobre todo, saber que iba a conseguir asumir poco a poco, que sus padres ya no volverían pero que sí estarían en pequeños gestos como la sonrisa de sus hijos, su propia sonrisa cuando sonríe, en sus propios actos y en los actos de sus hijos, le llenaba de esperanza y le creaba un sentimiento de bienestar, que por fin, iba a conseguir. 
Así, con este precioso momento, emprendieron la vuelta a Sevilla.
Honrar y recordar a un ser querido, es querer que se siga quedando para siempre en nuestros corazones y en los de los que nos rodean. 

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