Ir al contenido principal

El amor nos hace estar vivos.

El amor nos hace mejores. El amor siempre nos hace crecer, cualquier tipo de amor. Un amor que sin contacto nace. Se percatan en el universo del amor que se siente. Se te inunda el cuerpo de sensaciones. Eso es estar viva, sentir algo. Levantas la mano y te acaricias el pelo queriendo decirte a ti misma 'sigo estando aquí'. Piensas que algunos genes humanos son maravillosos. Te planteas qué pasaría si dejáramos de existir y dejáramos al mundo solo. Te planteas tus sentimientos porque no sabes qué estás sintiendo ni si lo que estás sintiendo está bien y tampoco sabes si es real. A la vez que te planteas eso, te planteas que sigues viva, y que estás sintiendo, lo que significa que la vida te está dando una segunda oportunidad en lo que sea que hayas perdido.

Siempre vas creciendo, poco a poco siempre creces. Avanzas tanto para bien como para mal, porque lo malo te hace aprender y lo bueno siempre te hace crecer. 

Te estancas y tienes momentos en los que no te quieres mover de la cama porque te inunda la desmotivación, pero a pesar de eso, sigues adelante, continúas con tu vida porque a pesar de todo te acuerdas de que cuando te despiertas, el sol sigue saliendo, indicador de que la vida y tú, seguís.

Todo va a ir a mejor, dices, y efectivamente, es así. Te convences de que la cosa mejora y hay momentos en que es así. 

Tienes crisis emocionales del nivel querer romper algo, pero como no puedes porque estás en casa de tus padres, dejas todo lo que estás haciendo, apagas el ordenador, desconectas el disco duro, apagas la pantalla, apagas los altavoces y te vas al salón, te pones a ver una de las trilogías más sangrientas de la historia para sentir que alguien mata por ti porque tú no puedes. A este nivel, ves cómo con un lápiz desgastado, se puede matar a alguien clavándoselo en la yugular. Compruebas que con un libro metido hasta la garganta, le rompes la mandíbula a una persona y la matas. Alucinas con dichos acontecimientos y piensas: 'creo que por hoy, he tenido suficiente'. Efectivamente, tienes suficiente y cambias de película, ves una en la que también hay violencia pero también hay amor.

Hay escenas sexuales especialmente explícitas pero a nivel personal, te llena porque compruebas lo que piensas, es decir, que efectivamente, el amor llena más que la propia violencia. Si la violencia sólo se viera así, y no pudiera demostrarse físicamente, sólo serviría como forma de desahogo, pero piensas que el amor gana siempre a la violencia y que realmente, la violencia sólo genera más violencia.

Sientes que hay vocecitas que te hablan y te dicen 'sigue, por favor, sigue, levántate' y les haces caso porque resultan ser tus seres queridos, sigues, siempre sigues adelante. 

Poco a poco ves que todo sigue su curso aunque haya cosas que se han perdido por el camino, y cosas más importantes que tu propia vida. 



Comentarios

Entradas populares de este blog

La adaptación a un mundo nuevo.

Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal.  Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos.  Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...

La decisión después del accidente.

 Después de tan trágico accidente, y unos días después de la visita al hospital de Clotilde y Martín, Matilda regresaba a casa habiéndose recuperado física y mentalmente, esto que había ocurrido había sido un antes y un después en su vida. Tanto Matilda como su marido Marcos, habían tomado una decisión, el volver a intentar quedarse embarazada lo habían descartado al 100% puesto que después de esto, significaba que tanto ella como el futuro o futura bebé estarían en peligro y no estaban dispuestos a ello. Clotilde y Martín, después de estar pendientes en todo momento de Matilda y ejerciendo sus labores habituales tanto con el trabajo como en su familia, fueron una tarde cualquiera de otoño a casa de Matilda y Marcos a ver cómo estaban. Tanto Marcos como Matilda no pudieron alegrarse más de verles y más con sus hijos. Marcos, emocionado, les dijo - Sentaos que os tenemos que contar algo muy importante y serio.- Martín, ante estas palabras, era la primera vez que se ponía tan nervios...

Grandes noticias.

Clotilde, su marido y sus hijos decidieron darse un descanso, tanto mental, como físico, y decidieron cogerse ambos unas vacaciones en Fuenlabrada, Madrid. Fueron unas vacaciones turísticas muy buenas, teniendo en cuenta que no era lo típico de playa, piscina o rutas de senderismo de invierno, qué va, sino eran unas vacaciones de dejar el piloto automático de su vida en Sevilla, para empezar unos días de paz, diversión, pasar tiempo de calidad con sus hijos, conocerse más cada uno y entre ellos y sobre todo, de conocer un sitio nuevo con su familia. Fue una semana, una semana en la que se estaban hospedando en un hotel de 4 estrellas - lo nunca visto antes en su familia - que tenía jacuzzi y todo lo que nunca habían probado. Tenían por supuesto, pasatiempos para bebés y niños pequeños. Los pequeños se lo pasaron increíblemente bien, y los adultos, aún más, y diréis 'anda, ¿y eso por qué?' sencillo, ver que sus hijos se lo estaban pasando increíblemente bien y que por fin, estab...