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La familia que uno escoge.

A veces pensamos que las cosas son muy difíciles cuando en realidad muchas de las cosas son cuestión de actitud.
Después de aquella llamada de Matilda, Clotilde no podía esperar a contar tal noticia a Martín, así que inmediatamente después de colgar con Matilda y después de cerrar unas cuestiones de trabajo, llamó a Martín y le convocó en la escuela para contarle semejante noticia. A Martín le resultó bastante extraño que Clotilde le llamara para decirle que tenía que hablar con él en la escuela, cuando normalmente si es algo urgente, Clotilde cierra la escuela en ese momento. Tardó menos de 5 minutos de reloj en llegar con el coche. Clotilde emocionada, le invitó a sentarse en su despacho con un café y le contó semejante noticia: - ¡Habrá que ir a buscarles al aeropuerto! No me puede hacer más ilusión que nuestros amigos de toda la vida por fin, se vengan aquí a vivir, y encima, ¡con un amigo o amiga nuevo para nuestros pequeños!- Decía Martin emocionado y deseando contarle las nuevas a los pequeños. 
Esa noche, Clotilde tuvo un presentimiento, Matilda no le había contado nada de los resultados de las ecografías ni nada por el estilo y por supuesto tampoco le dijo de cuánto tiempo estaba, cosa que le sorprendía porque cuando le dijo que estaba embarazada le contó todos los problemas que había tenido durante el proceso, y temía que algo le estaba ocultando por miedo. Ella le preguntaba y Matilda su respuesta era a todo un 'Ay, gracias a dios todo está genial.'. Esa noche Clotilde no podía dormir porque tenía miedo de que hubiera algo malo durante el embarazo y de que en el viaje que tenían que hacer a Sevilla para su nueva vida, perdiera al bebé. 
Como no podía dormir, despertó a Martín muy preocupada contándole todos sus miedos sobre el embarazo y la nueva vida de Matilda. Martín, la tranquilizó diciéndole que si algo así pasase, estarían los dos para ellos y que tiene que evitar que esos pensamientos intrusivos invadan su mente porque no la iban a dejar hacer su vida normal si dejaba que la perturbasen.
A veces, nuestra actitud y nuestros pensamientos hacen más de lo que nosotros creemos.

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