Ir al contenido principal

Entradas

María, hija adoptiva.

María, de la familia, se encontraba hablando con Clotilde su historia, de los acontecimientos tan horribles que le ocurrieron en esa época tan oscura que vivió. Una etapa que nunca volvería a repetir pero que necesitaba rememorar para liberarse al completo de ella, y Clotilde era la persona perfecta para ello. María sintió que era el momento de hacerlo.  Clotilde no paraba de llorar mientras María le contaba las historias, y le dijo: '¿por qué personas tan buenas como tú, tienen que pasar por esto? ¿Es que no tenemos humanidad?' A María la rechazaban por ser distinta de sus hermanos biológicos, por ser distinta de la sociedad, porque pensaba completamente distinto al resto de los demás, por no ser capaz de adaptarse a una sociedad que la rechaza. La rechazaban porque leía, porque buscaba más allá de lo que le permitían, por eso fueron capaces de tenerla encerrada durante años en un antro donde le escupían en la comida y donde cada cierto tiempo, les parecía divertido dejarle la...

El chico del tren.

Un buen día, Clotilde recibió un mensaje del chico del tren, para que se volvieran a ver después de aquel encuentro tan amable. Ella le respondió a ese mensaje tan bonito que sí, que se volverían a ver. Estaban impacientes porque llegara ese Lunes tan perfecto. Los Lunes que ella tenía que salir. Aquel día, el encuentro no fue precisamente amistoso, y cuento por qué: él, al rato de verse y ella contarle su mañana, él, sin decir nada y sin hablar y cayendo chuzos de punta, se fue directamente a plantarle tal beso, que ella, después de él apartar sus labios pidiéndole disculpas, no sabía cómo responder y lo que hizo fue volverle a besar, pero esta vez, siguiéndole el beso y no dejando ni un ápice de aire entre ellos, un beso muy pasional a la vez que impactante. Después de ese momento, a ella ya le salieron las palabras suficientes como para decir: '¿Esto significa lo que creo que significa?' y él, sin mucho más que añadir, dijo con las gotas que caían sobre su mejilla: 'yo d...

El contagio del que nunca hay que desprenderse - el amor.

Aunque esta fase la pasemos, siempre nos quedará en nuestro recuerdo, siempre nos quedarán las palabras y los sentimientos tan fuertes que creó todo este encerramiento. Siempre nos quedará ese abrazo tan fuerte, ese vínculo tan fuerte que nos unió más que nunca y que nunca dejó de unirnos. Siempre estuvimos unidas, pero nunca lo tuvimos tan claro como ahora. Nunca nos habíamos unido tanto como ahora. Cierto será siempre, que cuanto peor estamos, es cuando más has estado. Cuando más cerca te he sentido, ha sido cuando peor hemos estado. Hemos compartido más momentos malos, que buenos. A pesar de eso, siempre hemos estado. El hecho de escribirnos cada día mensajes de amor tan puros como el sentimiento que nos entra en el alma por aquellas personas que amamos, dice mucho de nosotros, hace sentir especiales a todos aquellos que tenemos a nuestro alrededor. Amo sentirme querida por todos aquellos que tengo alrededor, amo el sentir que existo para todos ellos, amo el sentir este amor tan pur...

Ante todo, unidos.

Hoy, después de dos meses y medio sin verla, Clotilde había vuelto a ver su hermana, a su hermana de otra madre, su mejor amiga. Fue emocionante, realmente emocionante, les faltó llorar. No paraban de hablar, de lo nerviosa que estaban no sabían ni para dónde iban, y lo único que iban a hacer era darse una mínima vuelta.  De lo nerviosa que estaba, a Clarita iba a darle un ataque de ansiedad, se necesitaban y estaban tan cerca y tan lejos a la vez que ni se lo creían. Clarita dijo: '¡pero Dios mío!, ¿dónde vamos, nena?' a lo que Clotilde respondió: 'Ay Dios, no lo sé, pero vamos, si no vamos a ir muy lejos, vamos' Así fue, siguieron andando, andando y... dieron la vuelta a la manzana y volvieron. Cuando se despidieron, costó trabajo que se fueran, pero muy a su pesar, se fueron, porque sabían que tenían que irse, pero si por Clotilde fuera, se hubiera quedado allí siempre, como antes. Fue muy difícil, pero se dijeron antes de irse: 'volveremos a vernos, ¿verdad?...

Primeros pasos ante un problema.

¿Lograría conseguir Clotilde dejar de ser una servidora de todo el mundo? ¿dejaría de sentir que tenía que darlo a cambio de no recibir nada de lo que ella realmente quería? ¿Dejaría de sentirse mal por no hacer aquello que otros sí pueden hacer? ¿Sería capaz alguna vez de decir todo lo que realmente quiere decir sin tener miedo a la respuesta de los demás? ¿Sería capaz de crecer emocionalmente? No lo sabemos. Lo que sabemos es que ella cada día se enfrentaba a situaciones que no quería y por las que sólo sabía poner malas caras sin saber gestionarlo de la mejor manera posible. Sólo sabíamos que ella se desahogaba con ella misma y apenas contaba sus problemas, se los llevaba para sí misma. Los problemas siempre rondaban a lo mismo, a no terminar de sentirse querida y mucho menos, valorada, a pesar de todo lo que había pasado. Le dijo algo su psicóloga que no puedo desvelar porque es confidencial pero... algo que la ayudaría, y ella no lo terminó de cumplir, porque debía hacer eso todos...

Respetar y no imponer.

Clotilde tenía una idea de religión que era un tanto particular, creía en su propia religión, y la predicaba para ella, además, se sentía escuchada cuando predicaba cada noche. Ella creía en un ente especial y superior al que acudía para hablar y para desahogarse. Se sentía escuchada y sabía que la escuchaba porque al tiempo, cosas por las que había pedido y rezado cada noche, se cumplían, no al día siguiente de pedirla, pero sí al cabo del tiempo, justo en el momento en el que las cosas aún tienen solución y por las que además, ella luchaba y cogía fuerzas. Se sentía fuerte cada día por hablar cada día con ese ser superior y por predicar cada noche, se sentía llena. Hasta las cosas que parecen no tener solución, se superan y se siguen luchando hasta el final y por eso ella predicaba cada noche y estaba siempre respaldada por ese ser especial para ella. Además, siempre le daba las gracias por todo. Siempre pedía por todos los que tenía a su alrededor y por los que no tenía a su al...

Lunes, 27 de Abril

¿Os acordáis de chico que se encontró Clotilde en el tren volviendo de clase? Pues... estaba ella sentada escribiendo en su diario todo lo que se iba ocurriendo y se acordó de repente del chico... Se puso a investigar y... averiguó que estaba apuntado a una asociación a favor de la lucha contra el cáncer, que tenía 27 años y que estudiaba en un instituto el grado superior de administración y finanzas. Se quedó sorprendida porque quería contactar con él y había conseguido información para hacerlo. No se lo pensó dos veces e inmediatamente le habló por Facebook que fue donde había descubierto toda la información. Le escribió diciéndole que era ella una chica que se encontró en el tren y que estaba interesada en él porque le había transmitido a simple vista, que era un buen chico. Así es, el chico, sorprendido, le respondió y le dio su número de teléfono diciéndole que era muy amable, que no la recordaba, pero que agradecía tal interés de forma inmediata y sin pedir nada a cambio y que en...