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Primeros pasos ante un problema.

¿Lograría conseguir Clotilde dejar de ser una servidora de todo el mundo? ¿dejaría de sentir que tenía que darlo a cambio de no recibir nada de lo que ella realmente quería? ¿Dejaría de sentirse mal por no hacer aquello que otros sí pueden hacer? ¿Sería capaz alguna vez de decir todo lo que realmente quiere decir sin tener miedo a la respuesta de los demás? ¿Sería capaz de crecer emocionalmente? No lo sabemos.
Lo que sabemos es que ella cada día se enfrentaba a situaciones que no quería y por las que sólo sabía poner malas caras sin saber gestionarlo de la mejor manera posible.
Sólo sabíamos que ella se desahogaba con ella misma y apenas contaba sus problemas, se los llevaba para sí misma. Los problemas siempre rondaban a lo mismo, a no terminar de sentirse querida y mucho menos, valorada, a pesar de todo lo que había pasado. Le dijo algo su psicóloga que no puedo desvelar porque es confidencial pero... algo que la ayudaría, y ella no lo terminó de cumplir, porque debía hacer eso todos los días de su vida. Si no se llevan las terapias a cabo.. ¿cómo pretende que las cosas cambien?
Cada día hay que dar pasitos cortos para que las cosas cambien, hay que luchar por aquello que queremos cambiar. Por muy pocas ganas que tengamos de hacer algo, por muy mal que nos sienten a veces hacer las cosas, a veces hay que arriesgarse a hacerlas porque si de verdad sentimos que debemos hacerlo, será por algo ¿no creéis? 
Hubo un día, en el que ella tomó la decisión de decir las cosas que pensaba decir, sin miedo a nada, con miramientos, pero sin miedo, que eso era lo que la consumía por dentro y eso era lo que la llevaba a no decir las cosas que realmente quería decir.
Una buena tarde, ella, cogió el cuaderno donde había reflejado lo que su psicóloga le había dicho, y lo leyó en voz alta, con firmeza y creyéndose lo que había escrito.
Se le saltaron las lágrimas fuertemente. Nunca se imaginó que todo lo que allí había escrito, le iba a remover tanto su alma, y nunca se imaginó que realmente tenía un problema que tenía que solucionar, y no lo podía dejar.
En ese momento se planteó el no callar más, y... nunca calló, pero además de todas las maravillas que Clotilde tiene, una de ellas es que la virtud, la tenía siempre en el término medio, como decía nuestro querido filósofo Aristóteles. 
Las emociones las gestionó a raíz de llevar a cabo terapias en habilidades sociales que la llevó a aprender a manejar sus emociones. 
El primer paso para solucionar un problema, es aceptar que hay un problema y empezar el proceso. 



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