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María, hija adoptiva.

María, de la familia, se encontraba hablando con Clotilde su historia, de los acontecimientos tan horribles que le ocurrieron en esa época tan oscura que vivió. Una etapa que nunca volvería a repetir pero que necesitaba rememorar para liberarse al completo de ella, y Clotilde era la persona perfecta para ello.
María sintió que era el momento de hacerlo. 
Clotilde no paraba de llorar mientras María le contaba las historias, y le dijo: '¿por qué personas tan buenas como tú, tienen que pasar por esto? ¿Es que no tenemos humanidad?'
A María la rechazaban por ser distinta de sus hermanos biológicos, por ser distinta de la sociedad, porque pensaba completamente distinto al resto de los demás, por no ser capaz de adaptarse a una sociedad que la rechaza. La rechazaban porque leía, porque buscaba más allá de lo que le permitían, por eso fueron capaces de tenerla encerrada durante años en un antro donde le escupían en la comida y donde cada cierto tiempo, les parecía divertido dejarle la mejilla hinchada. Y digo antro, porque desde luego, no se le podía llamar internado.
Sus padres biológicos la metieron en aquel antro sin ser conscientes de que allí iba a pasar grandes y fuertes calamidades. Pero sí sabían perfectamente que no la querían con ella por ser quien era, diferente.
Su luz fue nuestra familia, su familia adoptiva, quien la salvó de aquel antro de maldad y volvió a darle la luz que se había apagado nada más entrar por las puertas de aquel antro.
Seguiremos contando. 


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