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¿Una queja o una vida?

 - 'Hola amor, ¿cómo estás?' - Decía ella cuando llegó a casa con los peques de su escuela infantil mientras le daba un beso. Él, con la ternura que le caracterizaba, le dijo -'Contigo siempre bien.'.  Ella se había leído libros de autoayuda pensando que de verdad sólo los libros de autoayuda le ayudarían, pero no era consciente de que si no actuaba en consecuencia no conseguiría avanzar en su propósito de conocerse, de dejar de estar todos los días quejándose de todo, quejándose cuando la comida se le quemaba, quejándose porque llevaba muchas cosas y no podía con todo y nadie la ayudaba (o eso creía ella), entre otras muchas cosas. Había dado el paso importante de reconocer que ambos tenían un problema y poner remedio. Se obligó a pasar tiempo con ella misma y a tener momentos de introspección para conseguir avanzar más allá, conocer su problema real consigo misma. Sus hijos estaban bien atendidos, cuidados y sobre todo, amados, tanto por parte de papá como de mamá. No...

El renacer de Clotilde.

Año 2025. Qué de tiempo había pasado sin que Clotilde escribiera. Qué de tiempo había pasado desde la última vez que hablamos de Clotilde. ¿Qué habrá sido de su vida? pues yo te lo voy contar hoy. Clotilde como ya sabéis está casada con nuestro chico del tren y con dos criaturas preciosas. Nunca os dije quién era el chico del tren, verdad? Bien, este chico se llama Martín, el cual trabaja de ingeniero informático y ella de profesora de educación infantil. Ella se llevaba por la mañana a sus pequeños a la escuela con ella mientras él se iba a la oficina a trabajar - porque no, no trabajaba desde casa, tenía que ir a la oficina-. ¿Por qué podía ella llevarse a sus hijos a la escuela? porque efectivamente, la escuela es suya.  Estaban felizmente casados y sus hijos eran increíbles. Cada sonrisa de ellos les llenaba de vida, querían darles la mejor educación y sobre todo, el mayor amor que tenían. Tenían un problema común, y era que ambos vivían en automático. Vivir en automático sign...

Una nueva vida.

¿Quién nos iba a decir que empezar de nuevo iba a ser tan rápido? ¿Quién nos iba a decir que avanzar iba a ser tan alucinante? ¿Quién nos iba a decir que la vida nos iba a obligar casi a tirones a avanzar? ¿Quién nos iba a decir que íbamos a cambiar tanto nuestra forma de vivir?  Dos años después, tres de la pandemia, la vida sigue, avanza, y es una de las esencias de la vida, ¿no? avanzar. Clotilde no podía creerse todo lo que estaba pasando después de tres años, una nueva vida, así en general y en mayúsculas, UNA VIDA NUEVA, increíble eh, así es, después de todo lo que pasó, aquí está nuestra familia con Clotilde como protagonista, avanzando a pasos agigantados. Nueva pareja, nuevo trabajo, mudanza, ¡QUÉ RADICAL! Así es, todo iba viento en popa con nuestra Clotilde, estaba feliz y a veces se sentía atropellada por el nuevo cambio tan radical en ella misma, se preocupaba con su estilo de vestir, se preocupaba por no tener el síndrome de Diógenes, se preocupaba por tenerlo todo org...

¿Habremos perdido la condición de seres humanos?

 Y estamos aquí, una vez más, reponiéndonos de cada golpe, cada sentimiento roto, cada emoción vacía... dándonos tiempo, conociéndonos a nosotros mismos, viendo la realidad que tenemos y afrontándola como siempre hemos sabido, sin olvidar de dónde venimos, pero... -> Hemos pasado de tener realmente libertad de expresión, a perderla sin ningún reparo. Lo que costó ganar cada uno de los derechos que actualmente tenemos, han desaparecido por completo sin importar el trabajo que las generaciones anteriores han hecho para poder tenerlos.  Hemos considerado normal, ver por la calle a dos personas pegándose y no ver a dos personas, sin importar su condición, besándose.  Hemos considerado normal ver a una persona acosando a otra.  Hemos considerado normal meternos en la vida de los demás y juzgarla, y por tanto llegar al punto de no dejar vivir a esa persona, por ese acoso permanente.  Hemos considerado normal estar en una quedada con amigos y estar grabándolo todo c...

Un resurgir de cenizas.

 A este paso, casi años. Meses de la tormenta tan fuerte que cayó sobre la familia, volvía la calma y la paz interior. Clotilde se sentía mejor que nunca, hago un repaso general de sus últimos movimientos después de tiempo sin dar señales. Se mudó con su pareja, como todos conocéis, el chico del tren. Se casó con el amor de su vida, con el que tiempo más tarde, tendría una hija preciosa, llamada Sandra, y otro pequeño, llamado Pablo. Ella consiguió seguir trabajando desde casa hasta que la cogieron para trabajar durante una temporada en una guardería, porque para eso, era educadora infantil, pero nunca dejó sus proyectos a parte porque para eso los empezó, y por supuesto, no tuvo ninguna duda, en empezar proyectos nuevos que le supusieran un reto personal y un disfrute que necesitaba. Sí, es un descubrimiento que sepáis, que la chica de la que estamos hablando, es educadora infantil, una de las profesiones que más amor, más inversión emocional y más vocación necesita, la educación ...

El amor haciéndose cada día más fuerte.

 Le brillaban los ojos cada día más al verle amanecer, Clotilde siempre que dormía con él se abrazaba tan, tan fuerte, que casi le dejaba sin respiración porque le mataba que se levantara y no sentirle... estaba tan increíblemente enamorada... Él siempre por las mañanas le decía: 'buenos días, preciosa'. Siempre estaba pendiente de sus horas de sueño y de cómo dormía, sentía cada uno de sus movimientos y de su respiración agitada cuando algo no iba bien. Cuando tenía pesadillas, era él, el que le ponía la mano en el pecho y le susurraba para intentar que se despertara. Después de unos meses malos, era él quien hacía que volviera a dormir. Hubo una noche, en la que ella no paraba de moverse, estaba apoyada en el pecho de él, con la respiración agitada y asustada, él se despertó, la abrazó fuerte y le susurró al oído: 'estoy aquí, amor' El amor es más fuerte que los propios humanos. 

La familia reunida de nuevo.

 Era una tarde soleada, la familia se había reunido con Clotilde y su marido, las cosas se habían estabilizado y por fin podrían ver a Rosalía y a su pequeña recién llegada al mundo. El pequeño de la familia, Gerardo, traía grandes y maravillosas noticias. Su mujer se había quedado embarazada, el pequeño de la familia iba a ser papá. Como ya sabéis, las noticias vuelan. Tanto padres como hermanos, no podían estar más felices de enterarse de tal acontecimiento. Como tuvieron por fin la oportunidad de verse, pasaron unos días juntos, celebrando que la pequeña de la familia, hija de Rosalía, estaba bien, que todos estaban bien, y la espera del pequeño Javier, hijo de Gerardo. Se dice siempre que después de la tormenta vuelve la calma, y así fue, después de la incertidumbre de saber cómo evolucionaba la pequeña de Rosalía, de cómo estaba la madre, y el comienzo de la vida de Clotilde, todo volvía a su estado normal, y además con más que buenas noticias. Mientras, en el mundo que les ro...