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Gomilla naranja.

Esta es la historia de una gomilla naranja que está escondida en una de mis cajas.
Un día, tal como hoy, la necesitaba, pero no a cualquier gomilla, si no, a la naranja, ¿por qué? pues no sé.
Resulta ser que no la encontraba por ninguna parte, buscando por todos los rincones de la casa y nada, hasta que cuando dejé de buscarla porque estaba cansada de estar buscándola, harta, pero quería tenerla conmigo, quería esa puñetera gomilla.
Pasado un tiempo, organizando cajones y limpiando, apareció, yo no me lo esperaba, pero allí estaba, os juro que cuando la busqué, no estaba, os lo juro. 
Bueno, pues... me sorprendí y... ¿a que no sabéis qué hice? la dejé donde la encontré, no, no me la puse, no explicaré por qué, preguntaos por qué no me la puse, así os entra la curiosidad de querer leer.
La gomilla no hacía más que presentarse en los cajones, donde yo la encontré, no se movía de ahí, yo estaba harta de encontrármela. 
Un día me decidí y... la cogí y... me la puse en la mano, la apreté bien fuerte y la volví a soltar. 
La gomilla desapareció, no se sabe cómo, pero desapareció al día siguiente...
No me di cuenta de que... esa gomilla resultó ser la gomilla que yo le quité a mi mejor amiga, que.. esa gomilla era de mi mejor amiga y yo se la quité... 
Al día siguiente... por la noche, fui a buscar a mi mejor amiga a su casa y... le dije que lo sentía, que la quería y que... tenía algo que le gustará recibir y.. al verlo, me dijo que... eso había pasado a la historia y que... me pertenecía a mí. No supe qué hacer, así que la volví a guardar en el cajón 


Poco a poco me fui dando cuenta de que... no la quería, ha pasado conmigo mucho, sí, pero era hora de que pasase a la historia conmigo. 

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