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Martes, 21 de Abril de 2020

Clotilde estaba en su casa sentada frente a su ordenador, viendo recuerdos, fotografías, vídeos, de todas aquellas personas que pasaron, se quedaron y siguen en su vida. Hablamos tanto de familia, como de amigos, la familia que siempre se escoge.
Resulta que dándole vueltas a todo esto, Clotilde llegó a la conclusión de que igual, era más dependiente de las personas que la rodeaban de lo que ella pensaba.
Siempre tenía más en cuenta la opinión de los demás que la suya propia. La cuestión era que siempre se lo planteaba todo, y es que, además de ser insegura, siempre esperaba la aprobación de los demás, y sus decisiones en muchas ocasiones se basaban en opiniones de sus seres más queridos.
Eso también le afectaba y no para bien en su vida, puesto que el hecho de depender de esa forma de las personas que la rodeaban no hacía que ejerciera su total personalidad y la llevaban a tener discusiones y enfrentamientos porque normalmente siempre había variaciones sobre un mismo tema.
Después de pensarlo y pensarlo, llegó a la conclusión ella misma, de que esto debía cambiar, era una persona completamente distinta de las que tenía a su alrededor y quería. Así, que tomó la decisión de hablar con todos ellos y llegar a un acuerdo: que no es lo mismo tener en cuenta una opinión que llevarla a cabo y con ello, no tomar la decisión por una misma.
La inseguridad es una forma de depender emocionalmente de alguien, pero... ¿No dependemos de alguna u otra forma todos de todos los que queremos? Nuestra felicidad la compartimos siempre con todos aquellos que queremos, y si algo se descuadra de esa situación emocional, nuestras emociones también se descuadran, por lo que... a la conclusión que llegamos con todo esto es que... todo está en el término medio, podemos depender emocionalmente de alguien, siempre y cuando eso nos permita crecer y seguir siendo nosotros mismos, sin dejar de querer, amar, y desear todo lo mejor a todos aquellos que nos rodean y... sin dejar de tener en cuenta la opinión de ellos.

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