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Clotilde y su nuevo amor.

Resulta que Clotilde había vuelto a casa después de haberse encontrado con su nueva pareja, que si recordáis quién es, es el chico del tren. Estaba especialmente feliz porque había celebrado con su pareja su primer aniversario, y había salido todo tan bien que la sensación que ella tenía era mágica, y la de él igual. Se sentó en el sofá al lado de su madre. Su madre observó su feliz semblante y le preguntó: 'te has enamorado, ¿verdad hija?' a lo que Clotilde no pudo negarse y afirmó tal pregunta. Su madre estaba muy feliz, cuando conoció al chico, le transmitió muy buenas sensaciones, le pareció un chico tan puro, tan limpio, tan real y tan transparente, que pensó que realmente podría hacer feliz a su hija. Todos tenemos claro que la relación es exclusivamente de dos, pero si encima, su madre ve más allá y confirma que puede realmente hacer a su hija, no está de más agradecer, ¿no?
María cuando llegó a casa después de haber estado con su amiga, fue corriendo a ver a Clotilde y a darle un abrazo. Se fueron a su habitación, pusieron su canción favorita y cantaron y bailaron durante horas. Fue uno de los momentos más felices de la Tierra para ellos.
Sus padres cada vez que las escuchaban cantar y bailar, se ponían más felices, como es normal, ver a sus hijas contentas, les ponía aún más contentos.
A pesar de vivir en una realidad difícil, el hecho de estar vivas les hacía ponerse aún más contentas y evadirse precisamente de tanta realidad. A veces el meterse tanto en la realidad, hace que no seas capaz de ser feliz, y sinceramente, no creo que ese sea el objetivo de vivir.

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