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Terapia fraternal.

Clotilde había ido a ver a Clara, habían quedado para verse. La intención de Clotilde no era quedarse a dormir, pero de repente, algo dentro de sí misma le hizo llamar a su madre a las 10 de la noche aproximadamente para decirle que se iba a quedar a dormir.
Todo esto vino porque por la tarde, ella estaba hablando con clara de lo que dentro de sí misma había, era una sensación súper extraña. Recordando viejos tiempo, recuperando todos aquellos momentos que necesitaban volver a repetir, llegaron a la conclusión de que se necesitaban más que nunca.
En su casa, las sensaciones aún eran más extrañas, tanto, que a la mañana siguiente, le empezó a doler la cabeza de forma horrible. 
Subieron a la habitación de Clara, a ayudarse, Clara le hizo una terapia de choque que hizo que ambas empezaran a llorar, y cuando todo pasó, las sensaciones eran aún más fuertes y poco a poco empezó a sentirse mejor.
No tenía ropa, ni se había traído las pastillas, ni se había traído nada, pero le dio exactamente igual.
Empezó a sentirse cada vez mejor, excepto por la mañana al día siguiente, que le empezó a doler la cabeza de tal forma como si le explotara.
Al día siguiente a las 9 y media de la noche, llegó a casa y la recibieron como si de un ángel se tratara, la echaron de menos.
Lo que quedó claro en ese momento, es que Clotilde necesitaba más que nunca deshacerse de tanta realidad que le rodeaba para meterse en un mundo nuevo con su hermana de otra madre, Clara, que gracias a Dios que volvió.
A veces, este tipo de terapias, hacen que vuelvas a renacer.

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