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El hilo rojo.

 Amaneció a su lado, seguía aún dormida y Pablo se había levantado como siempre, antes que ella, se levantó, le dio un beso abrazándola, se vistió y se fue a trabajar. Ella siguió durmiendo y a la hora y media, se levantó, se dio cuenta de que se había ido y le escribió un mensaje como siempre hacía diciéndole: 'ten muy buen día mi amor, te quiero.'. Él era consciente de que ese mensaje lo recibiría todos los días de su vida. Se vistió, se preparó el desayuno y empezó a trabajar, como bien sabéis, trabajaba desde casa. Su madre había llamado por teléfono preguntando si tenía mucho lío porque le apetecía quedar con ella para tomar algo, echaba de menos pasar sus ratitos madre - hija con ella. Ella le dijo que tenía que trabajar y que si no le importaba que quedaran por la noche para cenar y la madre le dijo que si quedaban para cenar ella tenía que quedarse a dormir en casa y entonces Clotilde dijo que si era así, prefería quedar para almorzar al día siguiente; el pasar esa noche fuera de casa y dormir sin él, le suponía una ansiedad que no estaba dispuesta a provocar en ese momento. 

Cuando Pablo llegó a casa la vio sumergida en su trabajo y le dio un beso haciéndole notar lo mucho que la quería.

Cada día la relación mejoraba, tenían sus rachas malas, pero ambos sentían que cada día la cosa iba a mejor. confirmamos: su hilo rojo, ambos sentían que sería así. 

Sentía que el estrés que la mudanza supuso, merecía la pena si lo hacía con él.

Se dice siempre que el hilo rojo es la unión romántica de dos personas para siempre, y por siempre. 



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