Ir al contenido principal

El progreso.

Clotilde y Martín volvieron con más ganas que nunca a casa para contar la noticia a su familia y sobre todo, a sus hijos. Les emocionaba pensar la reacción de sus pequeños al enterarse de que iban a ser hermanos mayores, ¡ay! qué ganas tenían. 

En cuanto volvieron, su familia les recibió con los brazos abiertos, y esperaban impacientes su llegada. Poco después de comer, Clotilde les sorprendió diciéndoles lo siguiente: - Mirad, os hemos traído esto de Suecia, abridlo, abridlo - Clotilde y Martín, mirándose con la comisura de los lados hacia el lado derecho, esbozaron una sonrisa, y en cuanto los abuelos abrieron la caja, se encontraron el test de embarazo positivo de Clotilde y unas pantuflas pequeñas junto con mini juguetitos para los pequeños. 

Los abuelos no daban crédito, - ¡UNA NUEVA INCORPORACIÓN A LA FAMILIA! - La madre de Clotilde se echó a llorar de la alegría mientras su padre la abrazaba más fuerte que nunca sonriendo y emocionado por la noticia. Clotilde, mientras se cogía la mini pancita, porque aún estaba de poquito tiempo, les dijo a sus pequeños que iban a ser hermanos mayores. Los pequeños corriendo se abrazaron a la barriga de su mamá y el más mayor de ellos dijo - Mamá, no le puede pasar nada, ¿vale? - Martín, ante esa frasecita, dijo - Cariño, todo saldrá genial, anda, ¿abrazamos a mamá todos? - Los dos pequeños junto con Martín y los abuelos abrazaron fuertemente a Clotilde y se unieron como si de una piña se tratase, sí, efectivamente. 

Martín, después de la frasecita de su pequeño, se quedó pensando: - Qué pequeño es para decir 'no le puede pasar nada', pero qué listo es. - Martín recordó después de la mención de su pequeño, aquella película de su infancia que decía: - 'Jo, es que si no le pasa nada, menudo aburrimiento, ¿no?' - ¿Por qué? porque claro, si no le pasan cosas, jamás podría aprender a vivir en la vida, pero el instinto de protección de su hermanito, iba a ser inmenso, así que Martín pensó en enseñarle, a vivir, pero siempre, con moderación. 

¿Adivináis de qué película estamos hablando? Os leo. 

Mención del autor: gracias, mamá, por hacerme ver esto y por otras tantas cosas.  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un estado de paz que no llega.

Recordáis que Clotilde había intentado y estaba, junto con Martín, llegar a un estado mental tranquilo, y de paz, pero resulta ser, que nunca llegó. Creían que sí porque habían tenido una temporada muy buenas, pero no, siempre había algo detrás que hacía que ese estado de paz y de control emocional nunca llegara. ¿Por qué era tan difícil? ¿por qué el ego superaba siempre ese estado mental al que querían llegar?  Clotilde se había visto así misma sentada en la tierra, en la tierra de un bosque donde sólo estaba ella y una arboleda con un color verde naturaleza que jamás había visto antes. Sentada, agachada con los brazos abrazándose a ella misma mientras cogía un poco de tierra del suelo y se fundía con ella, y a su vez pedía perdón, por no llegar, por no ser, por no entenderse y por dejar que el ego y las emociones pudieran con ella. Pidiendo permiso a la tierra para poder fundirse con ella y extenderse esos ramilletes de tierra desgastada y verde sobre sus piernas y brazos, llorab...

La adaptación a un mundo nuevo.

Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal.  Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos.  Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...

La decisión después del accidente.

 Después de tan trágico accidente, y unos días después de la visita al hospital de Clotilde y Martín, Matilda regresaba a casa habiéndose recuperado física y mentalmente, esto que había ocurrido había sido un antes y un después en su vida. Tanto Matilda como su marido Marcos, habían tomado una decisión, el volver a intentar quedarse embarazada lo habían descartado al 100% puesto que después de esto, significaba que tanto ella como el futuro o futura bebé estarían en peligro y no estaban dispuestos a ello. Clotilde y Martín, después de estar pendientes en todo momento de Matilda y ejerciendo sus labores habituales tanto con el trabajo como en su familia, fueron una tarde cualquiera de otoño a casa de Matilda y Marcos a ver cómo estaban. Tanto Marcos como Matilda no pudieron alegrarse más de verles y más con sus hijos. Marcos, emocionado, les dijo - Sentaos que os tenemos que contar algo muy importante y serio.- Martín, ante estas palabras, era la primera vez que se ponía tan nervios...