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Una vuelta de campeonato y un comienzo difícil.

 Un nuevo año, un nuevo rumbo de vida. 

Habían pasado las fiestas de navidad y había entrado un nuevo año, un año donde la esperanza y la entrada de nuevos cambios tomarían protagonismo. 

El año comenzaba con el más pequeño de los hijos de Clotilde, que cumplía dos mesitos de vida, enfermo, una bronquitis de campeonato, con ingresos, tratamientos y estancias en el hospital que se hacían eternas. Después de varios días, al fin se veía la luz, el pequeño se recuperaba poco a poco, aunque seguía estando en riesgo porque era muy pequeño, pero ya podían volver a casa. 

Mucho estrés, preocupación, ansiedad, intranquilidad por el estado del bebé, e incluso noches con llantos incluidos, que superaron como campeones.

Martín, después de llevar meses en su nueva empresa, superar períodos de adaptación, hacerse poco a poco al trabajo, se dio cuenta de que se estaba engañando, sí, así era, engañando así mismo. Siempre pensó que el formarse, hacer laboratorios, sacarse certificados, pasarse días trabajando fuera del horario laboral para intentar mejorar y progresar era lo que quería, pero no, era mentira. Mentira porque conforme vio que el puesto era para lo que quería, se dio cuenta de que realmente no estaba preparado, ni realmente le gustaba eso, le gustaba el resultado, pero no el desarrollo.

Es difícil darte cuenta de que lo que pensabas que era lo que querías y por lo que has estado luchando y peleando durante meses e incluso años, no era lo que buscabas ni lo que esperabas, sobre todo lo que esperabas. Una cosa es lo que parece, y otra lo que realmente es cuando te ves desarrollándolo en tu puesto de trabajo. Martín entonces decidió permanecer, no agobiarse y tomárselo con filosofía, de la siguiente manera: 'ya sabemos que esto no es para mí, pero tengo que mantener a una familia, no me puedo andar con tonterías.', en cuanto acabara dicho período de adaptación para él, cuando encontrara algo, sabía que se acababa, porque lo que menos quería era pasarse en un trabajo que no le gustaba eternamente. 

Tenía claro que quería ser feliz, y que eso no lo iba a conseguir permaneciendo en un trabajo que no le gustaba. 

A la mañana siguiente, se sentó a hablar con Clotilde, quien estaba preocupada por el bebé recién nacido igual que él. Clotilde en un primer momento, se puso más nerviosa de lo normal y sobre todo, más preocupada porque acababan de convertirse en familia numerosa, pero, conforme avanzaba la conversación, entendió, que si él no estaba bien, su familia tampoco, y eso iba a complicar aún más la situación, y sobre todo, quería que fuese feliz en lo que hacía, y que lo importante era que fuese feliz, y si no lo era en un trabajo que no le gustaba, ella le apoyaría en todo, igual que hizo él con ella con la apertura de su nueva escuela infantil. 

Así que, decisión tomada, iba a cambiar de trabajo en cuanto tuviese oportunidad. Este cambio iba a darle también la oportunidad, de pasar más tiempo con su familia y cuidar y atender al nuevo bebé, que estaba en proceso de recuperación. 

Mención del autor: Feliz año y, seguimos. 

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