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El cambio más importante de sus vidas, con un bebé recién llegado.

Por fin el más pequeño de la familia mejoraba y quedaba bastante claro, que la situación iba a mejorar, después de la decisión tan grande que había tomado Martín: cambiar de trabajo. 
Meses más tarde, Martín recibía una oferta de trabajo que cambiaría para siempre la vida de la familia: se iban a vivir a Suecia, sí, Suecia, una noticia que sabían que entristecería al resto de la familia, y sobre todo a Matilda, quien había vuelto a vivir a Sevilla. 
Clotilde, sabiendo que esto podría pasar, les reunió a todos en un gran banquete familiar para anunciar la noticia. La familia tenía claro que iban a ir a verles cada mes, porque no querían separarse ni de ellos ni de sus nietos. Más tarde, después del banquete familiar, llamó a Matilda y quedó con ella como últimamente era habitual, una tarde/noche de chicas, mientras Martín preparaba las maletas, pero esta vez, para siempre. 
Matilda se echó a llorar, no podía creer lo que estaba apunto de pasar, se iban a separar de nuevo, pero esta vez, más lejos. 
Y os preguntaréis, ¿Y qué va a pasar con las escuelas infantiles que acababa de montar Clotilde? Las va a traspasar a Suecia, hizo toda la gestión para traspasar toda la documentación y elección del sitio allí, tenía claro, que si tenía que ser, así sería, y tenía claro que el cambio sería para bien y sobre todo, ella también se dio cuenta gracias a esto, que su familia necesitaba un cambio fuerte después de tantos vaivenes por salud mental. 
Sus hijos eran aún pequeños, por lo que facilitaba mucho la situación para poder empezar una nueva vida lejos de su rutina habitual. 
Martín tenía pensamientos bastante intrusivos con respecto a este cambio, se sentía muy egoísta por hacer que Clotilde y sus tres hijos, empezaran de nuevo junto a él, así que decidió sentarse a hablar sobre esto con su mujer. 
Martín le contó a Clotilde que se sentía muy egoísta, a lo que Clotilde respondió mientras le sujetaba la cara: - Este cambio es necesario, no sólo por ti, sino por mí, y por nuestros hijos, llevamos muchos meses, e incluso años, necesitando algo así, llevamos muchos meses estresándonos, con ansiedad, parcheando con viajes, reencuentros, conversaciones... pero ambos sabemos, que necesitamos esto, y yo te quiero, y te queremos, Martín, y queremos tu felicidad, y yo, en tu lugar, habría hecho exactamente lo mismo, de hecho, por eso he traspasado la escuela y me he ocupado de mantener todo allí, todo va a salir bien, ¿me da miedo? sí, pero sé, que podremos.- Añadía Clotilde con emoción, felicidad y tristeza a la vez, por todo lo que tenía que dejar atrás. 
Martín, llorando como una magdalena, le dijo que no podía estar más orgullosa de ella ni de la familia que habían formado, y todo gracias a ella. Juntos hacían la verdadera unión.

Os preguntaréis: ¿y por qué ahora esto? si ya le ofrecieron irse y dijo que no, sí, así era, pero la vida se trata de eso, de cambiar, evolucionar, retractarse y volver a empezar, pero jamás rendirse.

El aprendizaje mutuo siempre, siempre, lleva a la unión, y la unión siempre hace la fuerza. 

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