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Crecer y conectar como personas.

Clotilde acababa de tener una conversación con María bastante importante. Habían hablado de enseñanza. Así a simple vista, parece que enseñanza... ¿de primaria, secundaria.. bachillerato...? ninguna de esas, enseñanzas de la vida. María le había dicho a su hermana lo que le había enseñado. La había enseñado a crecer, a ver que las cosas no siempre tienen un lado, que tienen varios, según cómo y desde dónde se mire, y además, no sólo eso, sino que además, existen de varios colores, por lo que también le enseñó que el radicalismo, se vea por la parte que se vea, nunca es bueno. Además de todas estas cosas que parecen poco importantes pero para nada lo son, le enseñó a que la vida no era justa ni injusta, era la vida, y el hecho de quejarse y lamentarse constantemente lo único que haría sería empeorar muchísimo más la situación, además de no mejorar nada. Lo más parecido que se puede hacer en esos momentos es quejarse en el momento en que una situación se desborda, porque sería una forma ...

La soledad de las personas dependientes.

Clotilde había salido al supermercado con su madre cuando de repente, se encuentran a un hombre que las para y les preguntan: 'Señoras, ¿qué están haciendo ustedes aquí?' a lo que su madre le responde: 'Señor, ¿le ocurre algo?'. Resultó ser que ese hombre estaba totalmente perdido, desorientado, no sabía dónde estaba, no tenía mal aspecto, pero sí se notaba que estaba totalmente desorientado, y se desmayó en la puerta del supermercado. Él pensaba que ellas se habían colado en su casa, y por eso les preguntó. Clotilde y su madre fueron inmediatamente a ayudarlo, llamando a una ambulancia y quedándose con él. Estaba solo.  Los médicos de la ambulancia le preguntaron si conocían a alguien que fuera pariente suyo, y ellas contestaron que no, que lo único que sabían era que él era su vecino, pero de sus familiares no sabían nada. Así que tuvieron que rastrear el teléfono de él para averiguar si tenía algún familiar. Efectivamente, tenía a su hijo, era él el que se estaba enc...

Maldito cáncer.

Maldito y puto cáncer. Maldito y puto cáncer. A cuántas personas se habrá llevado ya. Tantas como células se multiplican sin control. Horrible. Volvíamos a la rutina de siempre, a María le gustaba siempre quedarse todas las tardes en la habitación de Clotilde hablando con ella, contándole todo lo que había pasado en su vida. Se enteró de que Pau Donés había muerto, el cantante de Jarabe de Palo, grupo al que le tenía especial cariño, y aprovechó el momento de intimidad con su hermana, para contarle algo que había hecho que su vida cambiara para siempre, para recordar a aquellos a todos los que por esta maldita enfermedad, se van. Resulta que María, en todo el tiempo que estuvo interna en el orfanato, había descubierto que uno de los familiares de una de sus amigas de allí, que la apoyó en todo momento, tenía cáncer, sin un buen pronóstico. Cáncer de origen desconocido, sin dar con la tecla de nada. Este hombre, se había llevado varios años luchando contra él, pero no pudo superarlo, ve...

La mente humana y su funcionamiento.

Bueno, y estamos otro día más por aquí, contando historias de nuestra familia, quienes van progresando cada día y creciendo a través de los sucesos que les van ocurriendo. Y hoy, os traigo un suceso paranoico a la vez que gracioso. Resulta que estaba Clotilde en su habitación con su hermana María hablando y de repente, hubo algo que se movió tras las cortinas, y además había hecho un ruido, María se levantó de la cama asustada y le dijo a Clotilde: '¿Qué cojones ha sido eso?' Clotilde se levantó, miró detrás de la cortina y no vio absolutamente nada, dejó de moverse y las ventanas estaban cerradas, tampoco sabía de dónde provenía el ruido. Clotilde le preguntó a María si estaba segura de haber escuchado lo que había escuchado y había visto moverse las cortinas, ella le dijo que sí, que tenía claro lo que había visto. Asustadas, salieron de la habitación de inmediato y le preguntaron a sus padres si habían notado algo o escuchado algo, sus padres no habían notado nada y no estab...

Lo bueno y lo malo de las personas.

María nunca había tenido unos buenos despertares, nunca. Siempre se levantaba de mal humor, y queriendo no despertarse. Formaba parte de su carácter y le resultaba muy difícil de cambiar. Su día mejoraba conforme ocurrían cosas. Unas veces las ponía de muy buen humor, otras no le afectaba nada y otras las enfadaba tanto que se refugiaba en su cama y volvía a dormirse. Lo curioso de todo esto es que no es que fueran situaciones que realmente fueran para enfadarse, es que tenía un carácter tan complejo, tan difícil, que ni ella sabía gestionar. Eso sí, todo el amor que daba, era el más puro que salía de sí misma, y todo se los daba a los mismos, a los suyos.  Daba muchísimo amor a los suyos, pero se había dado cuenta de una cosa, de que era una persona muy selectiva, daba más por aquellos que de verdad sentía que tenía que dar. ¿Es esto bueno? Pues... en realidad no, no por el hecho de ser selectiva, sino por el hecho de... ¿Y si esas personas a las que tú das menos, dan más por ti? ...

María, hija adoptiva.

María, de la familia, se encontraba hablando con Clotilde su historia, de los acontecimientos tan horribles que le ocurrieron en esa época tan oscura que vivió. Una etapa que nunca volvería a repetir pero que necesitaba rememorar para liberarse al completo de ella, y Clotilde era la persona perfecta para ello. María sintió que era el momento de hacerlo.  Clotilde no paraba de llorar mientras María le contaba las historias, y le dijo: '¿por qué personas tan buenas como tú, tienen que pasar por esto? ¿Es que no tenemos humanidad?' A María la rechazaban por ser distinta de sus hermanos biológicos, por ser distinta de la sociedad, porque pensaba completamente distinto al resto de los demás, por no ser capaz de adaptarse a una sociedad que la rechaza. La rechazaban porque leía, porque buscaba más allá de lo que le permitían, por eso fueron capaces de tenerla encerrada durante años en un antro donde le escupían en la comida y donde cada cierto tiempo, les parecía divertido dejarle la...

El chico del tren.

Un buen día, Clotilde recibió un mensaje del chico del tren, para que se volvieran a ver después de aquel encuentro tan amable. Ella le respondió a ese mensaje tan bonito que sí, que se volverían a ver. Estaban impacientes porque llegara ese Lunes tan perfecto. Los Lunes que ella tenía que salir. Aquel día, el encuentro no fue precisamente amistoso, y cuento por qué: él, al rato de verse y ella contarle su mañana, él, sin decir nada y sin hablar y cayendo chuzos de punta, se fue directamente a plantarle tal beso, que ella, después de él apartar sus labios pidiéndole disculpas, no sabía cómo responder y lo que hizo fue volverle a besar, pero esta vez, siguiéndole el beso y no dejando ni un ápice de aire entre ellos, un beso muy pasional a la vez que impactante. Después de ese momento, a ella ya le salieron las palabras suficientes como para decir: '¿Esto significa lo que creo que significa?' y él, sin mucho más que añadir, dijo con las gotas que caían sobre su mejilla: 'yo d...