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Maldito cáncer.

Maldito y puto cáncer. Maldito y puto cáncer. A cuántas personas se habrá llevado ya.
Tantas como células se multiplican sin control. Horrible.
Volvíamos a la rutina de siempre, a María le gustaba siempre quedarse todas las tardes en la habitación de Clotilde hablando con ella, contándole todo lo que había pasado en su vida. Se enteró de que Pau Donés había muerto, el cantante de Jarabe de Palo, grupo al que le tenía especial cariño, y aprovechó el momento de intimidad con su hermana, para contarle algo que había hecho que su vida cambiara para siempre, para recordar a aquellos a todos los que por esta maldita enfermedad, se van.
Resulta que María, en todo el tiempo que estuvo interna en el orfanato, había descubierto que uno de los familiares de una de sus amigas de allí, que la apoyó en todo momento, tenía cáncer, sin un buen pronóstico. Cáncer de origen desconocido, sin dar con la tecla de nada. Este hombre, se había llevado varios años luchando contra él, pero no pudo superarlo, venía a por él y no se podía hacer nada. Menos ella, el resto de su familia estuvieron pasando esos últimos momentos con él. Su cara y su cuerpo daban igual, era él, seguía siendo él, y eso era lo único que importaba, además de la lucha hasta el último segundo. Aunque a su amiga tuvieran que dejarla allí en el orfanato porque no podían hacerse cargo de ella, su amiga siempre sabía que su padre siempre pensaba en ella porque era el único que no quería que ella se fuera, que movió cielo y tierra para que ella no se fuera. Su padre se fue, sin ella poderse despedir. Cosa que María sabía que ella odió y lo odiará siempre. Y la lección que le dio de vida esto, fue que siempre hay que decir lo que uno siente, siempre, sin faltar ni un día, porque nunca sabes cuándo vas a volver a esa persona. Su amiga le dijo: 'si tienes la suerte de poder estar con aquella persona que por desgracia, está enferma, por favor, no le sueltes la mano nunca y no te canses nunca de decirle cuánto la amas.' Y aunque no esté enferma, esas palabras se las dijo también porque sabía que María pronto iba a irse del orfanato, y no sabía si iba a volver a verla o no.
La cuestión es que jamás hay que perder la oportunidad de querer, en momentos malos y en momentos buenos, en discusiones, en peleas, en todo momento.

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