Ir al contenido principal

El valor de la vida.

Hoy no vengo a hablaros de momentos de la familia, hoy vengo a hablaros de otra cosa. Vengo a hablaros de momentos que aparecen sencillamente viendo un vídeo de Youtube, sí amigos, Youtube. Resulta que estaba Martín en el salón con el ordenador portátil en sus piernas, mientras veía vídeos de youtube antes de ir a dormir. De repente, deslizando hacia abajo, le apareció un vídeo de un chico cuyo titulo era 'CÁNCER', ya la palabra da miedo, pues sí, así era. Así que lo vio, entero, y evidentemente, ya os imaginaréis de qué trataba. Lo vio mientras su cara se entristecía, totalmente concentrado y admirando cada palabra que con su voz transmitía a través del vídeo. Además, no sólo terminó de ver ese vídeo, sino, que le saltó otro del mismo, publicado dos días más tarde. Al final, terminó de ver ese segundo vídeo, y cerró el portátil con un sentimiento de admiración, sufrimiento y vitalidad a la vez, que no cabía en el pecho. Clotilde se acercó a preguntarle qué le pasaba, que se había quedado muy serio. Martín añadió: - Amor, te quiero enseñar dos vídeos, quiero que me digas qué sientes después de verlo, o bueno, quizá no haga falta, con ver tu cara tendría suficiente, pero si lo necesitas, dímelo.-. 

Clotilde cogió su portátil, y Martín le puso los dos vídeos. Clotilde no paraba de decir en cada una de las secuencias del vídeo - Ay, dios mío... -. Acabó con las emociones a flor de piel y llorando. Clotilde le dijo que eran vídeos muy duros... que son difíciles de asimilar... Así era. 

Vosotros os preguntaréis, ¿por qué vio esos vídeos? Fácil y sencillo, para Martín no eran vídeos tristes, no eran vídeos donde sólo se viera la tristeza en la cara del ambiente y del creador del vídeo, sino, para Martín eran vídeos de superación, eran vídeos donde la admiración cobraba la mayor de sus esencias por cada palabra que el creador decía. Era un vídeo donde quedaba claro y bien claro, el valor que tenía la vida y también el valor que tiene cada cosa y cada momento en nuestra vida, y la importancia que tiene lo que hacemos o decimos con los demás y para los demás o para nosotros mismos. 

Mención del autor: gracias por leerme y gracias, creador del vídeo, por inspirarme. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un estado de paz que no llega.

Recordáis que Clotilde había intentado y estaba, junto con Martín, llegar a un estado mental tranquilo, y de paz, pero resulta ser, que nunca llegó. Creían que sí porque habían tenido una temporada muy buenas, pero no, siempre había algo detrás que hacía que ese estado de paz y de control emocional nunca llegara. ¿Por qué era tan difícil? ¿por qué el ego superaba siempre ese estado mental al que querían llegar?  Clotilde se había visto así misma sentada en la tierra, en la tierra de un bosque donde sólo estaba ella y una arboleda con un color verde naturaleza que jamás había visto antes. Sentada, agachada con los brazos abrazándose a ella misma mientras cogía un poco de tierra del suelo y se fundía con ella, y a su vez pedía perdón, por no llegar, por no ser, por no entenderse y por dejar que el ego y las emociones pudieran con ella. Pidiendo permiso a la tierra para poder fundirse con ella y extenderse esos ramilletes de tierra desgastada y verde sobre sus piernas y brazos, llorab...

La adaptación a un mundo nuevo.

Después de llevar meses en Suecia, con la escuela infantil inaugurada, Clotilde comenzó a pensar en informarse a través de libros, introspecciones esotéricas consigo misma, sobre las situaciones que, como ya dije en capítulos anteriores, no tenían explicación como tal.  Compartiendo todas estas inquietudes con Martín, al final, juntos, comenzaron esta nueva aventura esotérica a través de rituales de calma, autodescubrimiento, y paz interior para volver a encontrarse a sí mismos, pero juntos. Se dieron cuenta de que siendo así, podrían llegar al fondo de muchas de las discusiones que anteriormente tenían, para poder sanar, ponerle remedio y seguir avanzando hacia el camino que habían construido juntos.  Desde que se metieron en el mundo del esoterismo, no faltaban en casa velas, incienso, tarots, libros sobre esoterismo y objetos de limpieza espiritual. Y también, desde entonces, no faltaban en casa un día en el que no estableciesen un día para hacer su ritual de calma, de paz ...

Una visita esperada, pero a la vez, inesperada.

Cada día mejoraba aún más su situación, pero eso no sería lo único, iban a tener una gran sorpresa, después de varios meses de la inauguración, una visita que no se esperaban, al menos, tan pronto.  Los padres de Clotilde, sin avisar, se presentaron en Suecia.  Una visita esperada pero a la vez, inesperada tanto para Clotilde, como para Martín, pero aún más, para los pequeños. El mensaje de su madre: 'cariño, ¿estáis en casa?' la dejó totalmente sorprendida, porque, como ya sabéis, los padres sabían que su casa, ya no era España. Así que, minutos más tarde después de asumir el mensaje, Clotilde le respondió diciéndole: 'Claro, ¿Dónde estáis vosotros?' y ante ese mensaje, su madre la llamó por teléfono diciéndole: 'Cariño, nos recoges en el aeropuerto?' A Clotilde ahí se le cayó el teléfono. Martín preguntó inmediatamente a Clotilde y asustado qué había ocurrido, a lo que Clotilde le contestó - Amor, ¡mis padres están aquí!- Martín, sin palabras, cogió el teléfon...