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La unión hace la fuerza.

Pasaban los días y María tenía cada vez más claro lo que quería en su vida, ser feliz con los suyos y ser feliz con su trabajo. Lo estaba consiguiendo, trabajaba y trabajaba, se levantaba cada día y siempre pensaba en lo que tenía que hacer para seguir mejorándose.  Lo curioso de todo esto es que siempre conseguía hacer todo lo que quería en el día, sin ningún sobresalto, y Clotilde siempre la admiraba por ello, porque la mente de Clotilde siempre le impedía tener esa fuerza para ser capaz de evadirse y mejorar. Pero todo esto le servía a Clotilde para darse cuenta de la importancia de mejorar y aprendía de ella constantemente. María había llegado a la familia para transmitir aquella luz que antes no había, y eso lo tenían claro en ese momento y siempre.  Dejaban atrás todos aquellos problemas del pasado para seguir avanzando hacia un futuro mejor, y lo harían juntas.  Era un amor del que jamás dejarían de contagiarse en plena pandemia.

Clotilde y su nuevo amor.

Resulta que Clotilde había vuelto a casa después de haberse encontrado con su nueva pareja, que si recordáis quién es, es el chico del tren. Estaba especialmente feliz porque había celebrado con su pareja su primer aniversario, y había salido todo tan bien que la sensación que ella tenía era mágica, y la de él igual. Se sentó en el sofá al lado de su madre. Su madre observó su feliz semblante y le preguntó: 'te has enamorado, ¿verdad hija?' a lo que Clotilde no pudo negarse y afirmó tal pregunta. Su madre estaba muy feliz, cuando conoció al chico, le transmitió muy buenas sensaciones, le pareció un chico tan puro, tan limpio, tan real y tan transparente, que pensó que realmente podría hacer feliz a su hija. Todos tenemos claro que la relación es exclusivamente de dos, pero si encima, su madre ve más allá y confirma que puede realmente hacer a su hija, no está de más agradecer, ¿no? María cuando llegó a casa después de haber estado con su amiga, fue corriendo a ver a Clotilde y ...

Terapia fraternal.

Clotilde había ido a ver a Clara, habían quedado para verse. La intención de Clotilde no era quedarse a dormir, pero de repente, algo dentro de sí misma le hizo llamar a su madre a las 10 de la noche aproximadamente para decirle que se iba a quedar a dormir. Todo esto vino porque por la tarde, ella estaba hablando con clara de lo que dentro de sí misma había, era una sensación súper extraña. Recordando viejos tiempo, recuperando todos aquellos momentos que necesitaban volver a repetir, llegaron a la conclusión de que se necesitaban más que nunca. En su casa, las sensaciones aún eran más extrañas, tanto, que a la mañana siguiente, le empezó a doler la cabeza de forma horrible.  Subieron a la habitación de Clara, a ayudarse, Clara le hizo una terapia de choque que hizo que ambas empezaran a llorar, y cuando todo pasó, las sensaciones eran aún más fuertes y poco a poco empezó a sentirse mejor. No tenía ropa, ni se había traído las pastillas, ni se había traído nada, pero le dio exacta...

Detalles pequeños que te hacen grande.

Habían vuelto de vacaciones. Lo cierto es que estaban muy contentos, por fin habían vuelto a ver a la pequeña de la familia y no había podido ser mejor la situación. La semana había sido larga, con algún que otro sobresalto pero había sido sin duda, de las mejores. Todo había cambiado a raíz de la peor situación que se encontraron durante el embarazo de Rosalía, y se había notado. Las quejas, las malas palabras y los problemas habían desaparecido porque por fin se habían dado cuenta de aquello por lo que realmente había que luchar y por lo que realmente merecía la pena quejarse. Habían empezado más momentos de risas que de enfados, más momentos de valorar a la familia más que menospreciarla. Más momentos de hacer felices que de propio egoísmo. María se había llevado una sorpresa muy gorda por parte de sus hermanas y hermanos, y era el valor de lo que ella había conseguido desde que llegó a la familia, la obsequiaron con algo que necesitaba pero que también le hacía muchísima ilusión, u...

Momentos especiales.

Por fin, después de 4 meses sin poder salir, Clotilde, María y toda su familia habían conseguido salir de su provincia e irse de vacaciones. El día anterior, su madre estaba preparando todo el equipaje con todos los avíos necesarios. Mientras, María, se disponía a preparar sus apuntes para llevárselos al día siguiente. Clotilde estaba dejando su ordenador preparado para poderselo llevar. Su madre estaba muy nerviosa porque tenía tantas cosas que hacer, que no le daba la cabeza para más, pero qué bien lo llevaba todo siempre, no se le pasaba ni una. Su padre, siempre pendiente de todo, sin estar pendiente a la vez, no paraba de decir si sus hijas estaban todas listas, que tenían que salir temprano, pero siempre era el que más tarde se levantaba. Decía una cosa y al rato se arrepentía, y eso ponía histérica a su madre. Eran los nervios del día antes de salir. A la mañana siguiente, todos estaban preparados, y su madre estaba tan nerviosa, que siempre se enfadaba con Clotilde porque era l...

Si empiezas bien, acabas bien.

Se había vuelto loca. Clotilde se había levantado muy cantarina, se había preparado el desayuno bailando, cortando el pan bailando, preparando su café bailando... Todo. María se había levantado, había llegado a la cocina y había visto a Clotilde bailar y le dijo: 'te vas a hacer daño, loca.' a lo que Clotilde la cogió y se pusieron a bailar al son de 'Bien Alta la Mirada' de Amaral. María se contagió de la felicidad de Clotilde y las dos se pusieron a bailar y a cantar. Sus padres llegaron y las vieron bailar y cantar y lo único que dijeron fue: 'ojalá así el resto de sus vidas.'. María no dejó de pensar que tanto ella como Clotilde estaban locas, pero le encantaba estar así. Se había contagiado y le encantaba. Prepararon el desayuno juntas y se fueron a la mesa a desayunar, María le dijo a su hermana: 'Es el mejor momento del día, sin duda.' Clotilde cogió el álbum de fotos de la casa y le enseñó fotos de su hermano Gerardo, de Rosalía, y de su sobrino....

La pandemia y sus consecuencias.

Clotilde había vuelto a ver a sus amigos después de tres meses encerrada en casa por la pandemia que estaban sufriendo. Con mascarillas, desinfectantes y las apropiadas medidas de seguridad, todos se dieron un abrazo tan fuerte que dolía. Lo pasaron genial. Y aquí la cuestión: uno de los sitios que normalmente frecuentaba la pandilla para tomar cervezas y cócteles, habían dejado de frecuentarlo, ¿por qué? Clotilde había comentado con su mejor amiga que las dos veces que habían frecuentado ese sitio, al día siguiente, la familia de la amiga de María, había sufrido daños. ¿Coincidencia? ¿Casualidad? ¿Superstición? No lo sabíamos. La que entendía de ello, era la mejor amiga de Clotilde, Clara. Lo comentaron, Clara siempre decía que las casualidades no existen. La potencia energética que Clotilde y María ejercían sobre la chica del orfanato, era lo suficientemente fuerte como para que todo lo que ellas hicieran le afectara a la chica, y que, evidentemente, no podían volver a frecuentar ese...