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El resurgir después de una pérdida.

Una nueva vida que empieza con un cambio de carácter. Un cambio de actitud. Empiezas queriendo hacer cosas que antes no habías hecho y ni siquiera te habías planteado. Una motivación in crecendo que te hace feliz. Comienzas retomando aquello que habías abandonado y que sabes que te puede dar salida. La gente más cercana a ti que te rodea empieza a ver cambios en ti, empieza a entender. Tú empiezas a darte cuenta de qué realmente es importante y por lo que merece luchar: tu vida. Empiezas a descubrir aquello que más te duele hacer y entiendes que tienes que darte tiempo, entiendes que tienes que mirarte a ti para recuperarte y para que los demás remonten al mismo tiempo que tú, entiendes que tienes que hacer aquello que realmente necesites y quieras hacer para recuperarte, remontar y volver a ser feliz. Te das cuenta de que fuiste feliz cuando ves las fotos antiguas y reflejas luz y felicidad. Entonces descubres que necesitas volver a ser tú, que la vida te ha dado una oportunidad para ...

Poderes que no sabemos que tenemos.

Es curioso cómo la vida cambia, cómo nos damos cuenta de que pasando por una pandemia, hemos aprendido a valorar lo que tenemos. Porque al estar encerrados meses y después darnos cuenta de que tenemos miedo de salir a la calle, nos hemos dado cuenta de lo que supone para nosotros el tener cerca a los que realmente queremos. Hemos creado una empatía que para nada antes existía, porque todo el mundo se había paralizado. Todos estábamos encerrados. Ante nuestros ojos se abre un mundo nuevo que nos hace felices y que nos hace ver la importancia de las cosas y de las personas que nos rodean. Nos hace separar las cosas buenas de las malas. También hemos creído que el hecho de estar encerrados nos da la potestad para tomar las riendas de las personas que se encerraron con nosotros. Hemos creados dos polos opuestos que se van unido y que nos han abierto y nos ha hecho ver en qué mundo vivimos. Las grandes vivencias y los grandes problemas mundiales, nos unen y nos dan poderes que no sabemos qu...

La unión hace la fuerza.

Pasaban los días y María tenía cada vez más claro lo que quería en su vida, ser feliz con los suyos y ser feliz con su trabajo. Lo estaba consiguiendo, trabajaba y trabajaba, se levantaba cada día y siempre pensaba en lo que tenía que hacer para seguir mejorándose.  Lo curioso de todo esto es que siempre conseguía hacer todo lo que quería en el día, sin ningún sobresalto, y Clotilde siempre la admiraba por ello, porque la mente de Clotilde siempre le impedía tener esa fuerza para ser capaz de evadirse y mejorar. Pero todo esto le servía a Clotilde para darse cuenta de la importancia de mejorar y aprendía de ella constantemente. María había llegado a la familia para transmitir aquella luz que antes no había, y eso lo tenían claro en ese momento y siempre.  Dejaban atrás todos aquellos problemas del pasado para seguir avanzando hacia un futuro mejor, y lo harían juntas.  Era un amor del que jamás dejarían de contagiarse en plena pandemia.

Clotilde y su nuevo amor.

Resulta que Clotilde había vuelto a casa después de haberse encontrado con su nueva pareja, que si recordáis quién es, es el chico del tren. Estaba especialmente feliz porque había celebrado con su pareja su primer aniversario, y había salido todo tan bien que la sensación que ella tenía era mágica, y la de él igual. Se sentó en el sofá al lado de su madre. Su madre observó su feliz semblante y le preguntó: 'te has enamorado, ¿verdad hija?' a lo que Clotilde no pudo negarse y afirmó tal pregunta. Su madre estaba muy feliz, cuando conoció al chico, le transmitió muy buenas sensaciones, le pareció un chico tan puro, tan limpio, tan real y tan transparente, que pensó que realmente podría hacer feliz a su hija. Todos tenemos claro que la relación es exclusivamente de dos, pero si encima, su madre ve más allá y confirma que puede realmente hacer a su hija, no está de más agradecer, ¿no? María cuando llegó a casa después de haber estado con su amiga, fue corriendo a ver a Clotilde y ...

Terapia fraternal.

Clotilde había ido a ver a Clara, habían quedado para verse. La intención de Clotilde no era quedarse a dormir, pero de repente, algo dentro de sí misma le hizo llamar a su madre a las 10 de la noche aproximadamente para decirle que se iba a quedar a dormir. Todo esto vino porque por la tarde, ella estaba hablando con clara de lo que dentro de sí misma había, era una sensación súper extraña. Recordando viejos tiempo, recuperando todos aquellos momentos que necesitaban volver a repetir, llegaron a la conclusión de que se necesitaban más que nunca. En su casa, las sensaciones aún eran más extrañas, tanto, que a la mañana siguiente, le empezó a doler la cabeza de forma horrible.  Subieron a la habitación de Clara, a ayudarse, Clara le hizo una terapia de choque que hizo que ambas empezaran a llorar, y cuando todo pasó, las sensaciones eran aún más fuertes y poco a poco empezó a sentirse mejor. No tenía ropa, ni se había traído las pastillas, ni se había traído nada, pero le dio exacta...

Detalles pequeños que te hacen grande.

Habían vuelto de vacaciones. Lo cierto es que estaban muy contentos, por fin habían vuelto a ver a la pequeña de la familia y no había podido ser mejor la situación. La semana había sido larga, con algún que otro sobresalto pero había sido sin duda, de las mejores. Todo había cambiado a raíz de la peor situación que se encontraron durante el embarazo de Rosalía, y se había notado. Las quejas, las malas palabras y los problemas habían desaparecido porque por fin se habían dado cuenta de aquello por lo que realmente había que luchar y por lo que realmente merecía la pena quejarse. Habían empezado más momentos de risas que de enfados, más momentos de valorar a la familia más que menospreciarla. Más momentos de hacer felices que de propio egoísmo. María se había llevado una sorpresa muy gorda por parte de sus hermanas y hermanos, y era el valor de lo que ella había conseguido desde que llegó a la familia, la obsequiaron con algo que necesitaba pero que también le hacía muchísima ilusión, u...

Momentos especiales.

Por fin, después de 4 meses sin poder salir, Clotilde, María y toda su familia habían conseguido salir de su provincia e irse de vacaciones. El día anterior, su madre estaba preparando todo el equipaje con todos los avíos necesarios. Mientras, María, se disponía a preparar sus apuntes para llevárselos al día siguiente. Clotilde estaba dejando su ordenador preparado para poderselo llevar. Su madre estaba muy nerviosa porque tenía tantas cosas que hacer, que no le daba la cabeza para más, pero qué bien lo llevaba todo siempre, no se le pasaba ni una. Su padre, siempre pendiente de todo, sin estar pendiente a la vez, no paraba de decir si sus hijas estaban todas listas, que tenían que salir temprano, pero siempre era el que más tarde se levantaba. Decía una cosa y al rato se arrepentía, y eso ponía histérica a su madre. Eran los nervios del día antes de salir. A la mañana siguiente, todos estaban preparados, y su madre estaba tan nerviosa, que siempre se enfadaba con Clotilde porque era l...