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La llamada de la amistad.

Clotilde no creía en el destino, pero sí creía que las casualidades no existen, así que decidió seguir sus instintos: llamar a Matilda. Sentía que quería llamarla y que necesitaba saber de ella, de su nueva vida y de cómo estaba. Esa llamada cambió muchas cosas, entre ellas, la forma de entender la amistad. Matilda no se esperaba para nada la llamada de Clotilde, sobre todo, después del tiempo que pasó desde su viaje por la adopción. Así que Clotilde le explicó todo y le contó todo, la ampliación de la familia y la inauguración de su nueva escuela infantil. Matilda le contó también algo muy importante que como siempre Clotilde nunca se espera porque Matilda era siempre de sorprender, como ya, los que seguís estas historias os habréis dado cuenta: Matilda se mudaba a Sevilla, sí con la bebé y con un nuevo trabajo. - Jajaja, debes estar de broma, ojalá tenerte aquí. - Decía de manera entrañable Clotilde. Matilda, más seria que nunca le dijo: - Clotilde parece mentira, yo no bromearía con...

Una pregunta que desvela un tesoro oculto.

Resulta que estaba tumbada en la cama descansando con el teléfono cuando se le ocurrió coger el ordenador y ponerse a leer, sabía que tenía mucho estrés y sabía que se avecinaban momentos de mucho trabajo y tensión, pero como ya comenté en la publicación anterior, no se trataba de vivir en un mundo de rosas, sino de que las flores marchitas, volvieran a florecer. El volver a leer había despertado a una pregunta que jamás se había hecho antes: - Si me preguntaran qué es lo que realmente me gusta hacer en mi tiempo libre, ¿Sabría responder? Algo que parece tan simple, ¿tiene una fácil respuesta? - Era una pregunta que por suerte, para ella, tenía una relativa fácil respuesta, pasar tiempo de calidad con su marido y sus hijos, pero... ¿Y cuando no pueden estar ellos? ¿Y cuando ella está sola? Preguntas como esas y preguntas como "¿Qué considero tiempo de calidad y tiempo libre?" La atormentaban porque eran preguntas que jamás se había hecho ni planteado antes, y que no sabía res...

Lo que ya no es noticia - Publicación especial

Desgarrador, completamente desgarrador. ¿Por qué para valorar lo que tenemos, tenemos que pasar por tragedias tan grandes de las cuales unos pocos se benefician?  ¿Por qué hemos normalizado que sacar beneficio de los demás es algo bueno y no noticia? ¿Por qué hemos normalizado que lo que es normal es lo que sale en las noticias?  Hago hincapié en una de las publicaciones anteriores en la que cuestiono si realmente habremos perdido la condición de seres humanos, porque, el hecho de sacar partido de la tragedia de los demás, es perder la condición de ser seres humanos. Es demasiado desgarrador ver cada día, cómo nos estamos convirtiendo en máquinas creadas por nosotros mismos, absorbiendo todo aquello que creamos, y convirtiéndolo en maquinaria que controla todo, incluso emociones y sentimientos. Gracias por leerme. La publicación a la que hago referencia.

Cuando no dejas que la ansiedad se adueñe de ti.

La llegada del bebé, además de mucho amor, trajo también mucho, mucho cansancio consigo, más de lo habitual, pero sí que tenían que reconocer, que el amor se había multiplicado de nuevo. Se avecinaban rachas y épocas de mucho trabajo, y de mucho estrés, pero esta vez, Clotilde tenía claro, que no iba a permitir que el estrés se adueñara de ella. Como ya sabéis y si no, os lo cuento, Clotilde ha sido siempre una persona siempre que ha querido siempre tenerlo todo bajo control, y si algo no sabía si iba a ir bien o no, o si algo no salía como esperaba, la ansiedad se le subía por las paredes y el estrés aumentaba por momentos, pero esta vez, con la llegada del nuevo bebé, no iba a permitir que la ansiedad y el estrés no la dejaran disfrutar de lo que de verdad importa y le importaba, su familia, su bienestar y ante todo, el suyo propio.  Así, que tanto fue así que, una tarde, sabiendo que tenía que avanzar trabajo de las escuelas y que podía haber organizado mejores horarios para sus...

La llegada del bebé.

¡Clotilde se había puesto de parto! ¡LLEGABA LA BEBÉ! Sí, era una niña hermosísima, que estaba apuntito de nacer y de conocer a toda la familia que la esperaba con los brazos abiertos.  La espera se hizo interminable, pero por fin, llegaba.  Esa noche, Clotilde no pegó ojo en toda la noche, y Martín tampoco, los que sí que habían dormido plácidamente, eran sus hijos. A las 4 de la mañana se puso de parto y Martín corrió a avisar a la familia, y a dejar a los pequeños con los abuelos de urgencia para ir inmediatamente al hospital. Después de horas, muchas horas esperando a su llegada, al fin el momento había llegado: - ¿Familiares de Clotilde? - Martín, desesperado, atendió nervioso: - Yo, por favor, dígame que está todo bien -. El médico, con una sonrisa de oreja a oreja, dijo: - Mejor no pueden estar y más campeonas, no las he visto, venga conmigo - Martín, llorando, acompañó al médico y allí la vio, sonriendo y con la bebé en sus bracitos. - Ya está aquí amor - Dijo Clotilde...

Lo que conseguí escribiendo

En una etapa bastante avanzada de su embarazo, Clotilde sentía cada vez más ansiedad, más agobio, más estrés y más incomodidad. Se sentía como era normal muy hinchada y bastante tristona, tenía las emociones a flor de piel por lo que venía y por el cambio que suponía para su familia. Evidentemente, no quería transmitir ese malestar a su familia ni a su marido ni a sus hijos, así que tenía que intentar fingir e intentar poner buena cara, aunque Martín sabía que algo no estaba bien. Clotilde, después de hablar con Martín y decirle cómo se sentía, decidió coger su ordenador, pero esta vez, no para redactar informes ni para enviar documentos, etc., sino para escribir. Había abierto una hoja de word, y se había puesto a escribir como forma terapéutica, para reducir ansiedad. Ella no era consciente de que eso podía reducir la ansiedad, ni hacer que se sintiera mejor ni mucho menos que fuese una terapia. Pero conforme escribía y escribía, se iba encontrando cada vez mejor, y se llevó como dos...

El valor de la vida.

Hoy no vengo a hablaros de momentos de la familia, hoy vengo a hablaros de otra cosa. Vengo a hablaros de momentos que aparecen sencillamente viendo un vídeo de Youtube, sí amigos, Youtube. Resulta que estaba Martín en el salón con el ordenador portátil en sus piernas, mientras veía vídeos de youtube antes de ir a dormir. De repente, deslizando hacia abajo, le apareció un vídeo de un chico cuyo titulo era 'CÁNCER', ya la palabra da miedo, pues sí, así era. Así que lo vio, entero, y evidentemente, ya os imaginaréis de qué trataba. Lo vio mientras su cara se entristecía, totalmente concentrado y admirando cada palabra que con su voz transmitía a través del vídeo. Además, no sólo terminó de ver ese vídeo, sino, que le saltó otro del mismo, publicado dos días más tarde. Al final, terminó de ver ese segundo vídeo, y cerró el portátil con un sentimiento de admiración, sufrimiento y vitalidad a la vez, que no cabía en el pecho. Clotilde se acercó a preguntarle qué le pasaba, que se ha...