viernes, 12 de enero de 2018

12/01/18

No la va a recuperar en la vida. No lo va a hacer. ¿Recordáis la historia del chico que se enamoró de la chica después de 7 años? Bien, pues no lo va a recuperar, lo ha asumido. No quiere, no quiere renunciar a ella porque estaría traicionando sus sentimientos y engañándose a sí mismo. Todo lo relaciona con ella, se levanta y se acuesta pensando en ella, todo le recuerda a ella, sueña con ella. Se imagina su vida compartiéndola con ella. Está esperando en la estación del tren para volver a casa y ve a una pareja que le recuerda cómo sería su vida con ella.
Su sonrisa, su forma de reír, su forma de tocarlo, su mirada... todo lo de ella lo ve en todas partes.
Hoy se le ha presentado por delante gracias a ir a una clase que no le correspondía, una chica maravillosa, preciosa, risueña, con la que se le ha cruzado una sonrisa muy veraz, con la que le han entrado muchas, muchas ganas de hablar en el momento en el que la vio, pero... ¿sabéis qué? que su chica volvió a aparecer en su mente y se achantó. Se emocionó durante un largo rato, pero... ella apareció de nuevo. Sintió que la traicionaba, por supuesto, cuando se dio cuenta. 
Hoy ha vuelto a casa y la ha 'stalkeado' después de hace un tiempo. Ha visto que ha sido su cumpleaños y no la felicitó, ha visto que ha pasado las navidades en el país donde actualmente vive y que ha estado aquí de visita. Ha visto que ella es feliz. Es entonces cuando definitivamente se dio cuenta de que no la iba a recuperar. El ver eso ha matado toda esperanza de verse juntos. Se había quedado sin palabras, había entrado en un estado de mutismo selectivo muy profundo del cual en lo que quedaba de día no iba a salir muy probablemente.
Llevaba unos meses escuchando un grupo musical que hacía mucho tiempo que no escuchaba pero que realmente necesitaba escuchar porque se relacionaba perfectamente con su estado de ánimo actual. Parecía un cuerpo con vida emocionalmente muerto. Así se definiría el estado emocional del chico. 
Y ahora yo os planteo, ¿creéis que el chico está enamorado o es una obsesión compulsiva? 
Es una respuesta difícil de encontrar, y ni yo, que escribo la historia, puedo responder. 

¡Salud! 

sábado, 16 de diciembre de 2017

16/12/2017


No, no tío, no, ¿por qué? no hay justificación para esto. No hay justificación para tener una vida tan dura, intentar remontar y acabar muriendo sin poder seguir adelante. NO LA HAY. Lo siento, pero es que NO LA HAY. 
Debe de haber siempre una segunda oportunidad para las personas que realmente se la merecen y por las que merece la pena estar vivo. 
No debería ser utópico, NO PUEDO ASUMIR QUE SEA UTÓPICO. No debería ser así. La muerte debería ser ley de vida cuando realmente la persona haya alcanzado la cumbre final de su vida. 
Precisamente por la regla de "hay personas y personas" debe existir una ley que ofrezca una segunda oportunidad a las personas por las que merece la pena vivir. 
Yo soy tocada muchas veces en todos los aspectos, y no sangro hasta que de verdad tengo que sangrar, pero es que actualmente no he tenido más remedio que sangrar.
Mi vida es una jodida montaña rusa. No paro de subir y bajar y con muchas interferencias. 


Si sangro es porque realmente es necesario que sangre. 
 

sábado, 18 de noviembre de 2017

17/11/2017.

Una chica que podríamos catalogar como antisocial se enamoró allá por el 2000 y pico de un chico, quien no resultó ser el adecuado en aquel momento. Años, muchos años después, en la cabeza de Emily surgió una especie de... ¿Dejavú? Porque de repente todo tenía que ver con el que en el año 2017 ella considera su hombre.
¿Qué puede hacer? Nada, absolutamente nada, irse lejos para poder sentirlo más cerca.
Salud muchachos.
Pd: Estoy romanticona hoy, por eso tocó este tipo de relatos.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Schwester ~ 17/11/2017.

Esto es parte de mi ohana, y yo formo parte de su ohana.
A esto le llamo yo felicidad, ese beso tan casto demuestra mi ohana.

miércoles, 12 de abril de 2017

:3

¡Hola de nuevo! Voy a ejercer una de mis funciones principales actuales. 

Había una vez un chico que cuando tenía quince años comenzó a salir con una chica que tenía dieciocho. Este chico sentía una cierta atracción hacia esa chica y esa chica se enamoró del chico, pero hasta que él no dio el paso de confesarle que le gustaba, no empezaron a salir juntos. 
Pasaron cinco meses juntos, unos momentos bonitos, unos momentos difíciles y... finalmente, pasado ese tiempo, rompieron, ¿Por qué? porque el chico no se sentía cómodo con ella, se sentía agobiado, así que dejó que se fuera y rompieron.
El chico, que seguía teniendo quince años, pensó realmente que no lo pasaría mal, que fue él el que rompió con ella y él no lo estaba pasando mal, y pensó: "a vivir.". Lo que realmente no sabía es lo que le iba a venir después.
El chico terminó sus estudios, pasó unos años teniendo su rutina diaria, pasando unos momentos algunos dulces y otros amargos, como todo en la vida. Hasta que... cumplió 20 años. Cuando cumplió esa edad empezó a darse cuenta de que algo le estaba carcomiendo, que... algo le hacía sentir mal de vez en cuando. Poco tiempo después se dio cuenta de que se había enamorado casi ciegamente de la chica. Volvió a ella, buscó cómo contactar con ella, buscó a amigos que tenían en común, les preguntaba por ella. Un día, de camino a casa, después de haber tenido un horrible día en clase y de estar llorando en la estación, se encontró sin esperárselo, a una amiga suya que tenía en común con la chica, a lo que el chico después de preguntarle cómo le iba, le preguntó qué era y qué sabía de la chica. Su amiga, muy convencida, le dijo que se fue lejos y que estaba viviendo con su novio y que estaba muy contenta con su nueva vida y con su trabajo. Habían pasado siete años desde entonces. 
El chico volvió a casa llorando, después de lo que le había pasado y ahora esto... fue demasiado para él. Se pasó toda la tarde llorando. Su prima fue a visitarlo a su casa, que estaba sola. El chico se encontraba sentado en el sofá limpiándose las lágrimas y con el ordenador en las piernas buscando cómo solucionar un problema de clase. 
Años después, sus sentimientos siguen siendo los mismos, no han cambiado ni un ápice, avanzó en sus estudios y solucionó los problemas que le acontecían por aquel entonces. Pero sus sentimientos siguen siendo los mismos e incluso hacen que emocionalmente esté aparcado en ese sentimiento por esa chica. Se puede decir que en este aspecto es estable, porque sabe muy bien lo que quiere aunque no lo consiga y por tanto sabe qué quiere con el resto del personal que se le pone por delante. 
Ojo, es estable pero no hace que esté bien, porque emocionalmente está estancado aunque está avanzando en su vida.
Por otra parte, sus problemas en casa tampoco es que ayuden demasiado, sus familiares cada vez están más distanciados y él espera tener la ayuda que necesita de ellos pero a veces es imposible. 
Lo tiene que sacar todo adelante, tiene sus objetivos, pero entre una cosa y otra, todo se le retrasa y todo se le viene encima. ¿Cómo lo saca? como diría alguien muy querido por él: "sigue nadando."

Un traje de buzo y a seguir, chavales. 
Os preguntaréis: ¿Hasta cuándo seguirá estancado emocionalmente? pues... hasta que consiga su objetivo, que seguramente... no lo conseguirá del todo. 
También os preguntaréis: ¿Por qué has estado tanto tiempo sin escribir? pues... no he tenido tiempo ni para respirar, pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, así que... salud y a disfrutar de estos escritos. :3


sábado, 7 de mayo de 2016

Ama, ama y vuelve a amar.

Me duele el alma y no puedo hacer nada. Siento que no puedo hacer nada, y cada día lo siento más cerca. He llegado a decirlo de broma, pero es que me duele el alma y aún así no sé cómo soy capaz de querer. No sé si es porque tengo unos principios éticos que hacen que me agrande sentimentalmente, o no lo sé. Intento dejarlo todo atrás, pero me es imposible, aunque parezca mentira. 
Por otra parte, estoy empezando a odiar todo aquello que empieza por "i": irremediable, imposible, imposibilitar, inalcanzable, incapaz, incapacidad... ¿De verdad no os dais cuenta de lo malas que pueden llegar a ser esas palabras? 
Que también hay palabras que no empiezan por "i" pero que también son malas, y podréis llegar a sacar más de una. 
Esto se está convirtiendo ya en una lucha constante con la vida, y realmente, no se puede luchar en contra de ella, precisamente porque siempre se ha dicho que se lucha para seguir en ella de la mejor manera posible y también: "la vida es una lucha constante." pero no contra ella. 
Las situaciones cambian, las circunstancias cambian, los puntos de vista cambian conforme pasan los años, ¿o me vais a decir que no? No nos hemos convertido en personas hipócritas por el simple hecho de cambiar de opinión con respecto a un hecho, es que las circunstancias han hecho que ese punto de vista se convierta en un punto de vista más amplio o que haya cambiado por el hecho de haber experimentado más momentos en la vida. No nos hemos alejado unas personas de otras por el hecho de ser unos "hijos de puta", nos hemos alejado unas de otras porque las circunstancias que nos rodean cambian y de las siete mil millones de personas que existen en el mundo, nos toca conocer a alguna más y compartir más con ellos/as. 
Y no sólo compartir, sino también amar. 
Por suerte, sigo amando, sigo queriendo, sigo queriendo hacerlo todo, sigo teniendo fuerzas, pero siempre hay un pero, y es que me duele el alma, está quemado. Me resulta difícil que deje de dolerme, porque no puedo hacer nada. Tengo la esperanza de recuperarlo y tengo la esperanza de que deje de dolerme. 
No seáis tan radicales ni tengáis ese ideario tan radical, y... por favor, LEED Y PENSAD. Que se puede. 


lunes, 21 de marzo de 2016

¡Allá vamos, vida!

Como las historias que suelo contar son siempre de chicas, os la voy a contar esta vez de un chico. 
Este chico se llamaba Galardón, le gustaba su nombre, porque hacía referencia a la felicidad que sentía con los suyos. Cuando era pequeño le encantaba crear un mundo en el que él fuera el protagonista de todas las historias que sucederían en ese mundo. Se imaginaba siendo rico, teniendo dos edificios enormes por casa, una pareja con la que se veía toda la vida, dos empresas dirigidas por él, y al final, acabando con un hijo y siendo presidente de todos esos edificios. Se sentía grande en ese mundo. Salía, entraba, se disfrazaba, cogía utensilios que tenía en su casa para hacer cada vez más real ese mundo. Toda la gestión de las empresas y de los edificios las estampaba en folios bonitos, y guardado en ficheros de colores. Era muy sibarita, muy cuidadoso con todo, le gustaba asignar a cada instrumento su uso y si no era así, ya no quedaba satisfecho, pero aún así, se las apañaba para que las cosas fueran bonitas y quedaran bien. 
Era feliz, le gustaba su mundo. Los días, las horas, los minutos, y los segundos pasaban, hasta que se convirtió en alguien que acababa de entrar en la etapa de la adolescencia. Ya se empezó a apartar de ese mundo muy poco a poco, porque le gustaba recordar lo que hacía cuando era más pequeño. Así, que comenzó a unirse al mundo real que le rodeaba. Entró en el instituto, y... todo el mundo sabe lo que hay allí, ¿no?. Empezó a conocer gente a punta pala, de todo tipo, de todos los colores. Personas malas, buenas, intermedias, extremadamente buenas, y extremadamente malas, y todo el mundo sabe que los extremos no son buenos, y si no lo sabéis, os lo digo yo. Todo eran risas, salidas a los parques, en el pueblo donde vivía... "¡Venga, vámonos con esta gente que nos lo vamos a pasar genial!" A todo se unía, a todo decía que sí, o a casi todo. Era muy lanzado, todo se le notaba. 
Después ya... con  la primera bronca se empezó a venir abajo porque claro, ¿a quién le gusta o le sienta bien una bronca? por favor, si hay alguien, que me lo diga para hablar seriamente con esa persona. 
Un buen día llegó uno de los chicos con los que se reunía y le dijo: "Chaval, se te ve el plumero." y él respondió: "¿A qué te refieres?" A lo que el otro dijo: "No te me hagas el tonto que todos te hemos pillado." Galardón estaba hasta asustado. Le preguntó al resto de la pandilla qué ocurría y nadie le hablaba, e incluso le ignoraban. Le preguntó al último chico con el que estuvo y éste le dijo: "Tienes demasiadas buenas intenciones, no pareces de este mundo, y te lo digo como colega tuyo que soy. La pandilla te ha rechazado, debes aceptarlo." A lo que Galardón contestó: "¿Tú también me rechazas?"
y el chico le dijo: "Yo... me voy donde me siento agusto, hasta pronto, Galardón." 
A Galardón se le mezclaron una serie de emociones en ese momento que no sabía cómo afrontarlas, lo habló con su madre y su madre no le dio la respuesta que él necesitaba oír, pero realmente esa respuesta él no la sabría hasta mucho tiempo después. Galardón estuvo en su casa durante un período prudencial pero no corto de tiempo, inmerso en su mundo imaginario, irreal, pero... ya no sé sentía igual, algo fallaba, no sabía muy bien el qué, pero algo fallaba. 
Pasada esta etapa, aparcó en la siguiente, la juventud. Ya se había alejado cada vez más del mundo imaginario que él mismo creó, aunque ya en esta etapa lo echaba de menos. Estuvo cada vez más metido en la vida real pero sin olvidar su mundo imaginario. Ya aquí existía una diferencia con el mundo que creó en su infancia, y es que... ese mundo él quería que fuese real, aunque con algunos matices que ignora como lo de tener dos empresas dirigidas por él, etcétera, puesto que ya lo asociaba más a la vida real. 
En esta etapa, ya llevaba cargado a su espalda como... 6 ó 10 años de vida real. Con lo que... hubo un momento de un día lluvioso en el que recordó aquel conflicto que tuvo con su pandilla de adolescente. Salió aquel día a comprar tabaco para su madre, y curiosamente se encontró a esa pandilla, a los que Galardón se acercó y les dijo: "Hola, ¿ya os habéis terminado de olvidar de mí?" a lo que los chicos contestaron: "Ehm... ¿todavía sigues aquí? no te esperábamos." A lo que Galardón contestó: "Ahí está la cosa, en no esperarme, pillaros por sorpresa era lo que pretendía, para deciros que si tengo buenas intenciones es porque me gusta ser buena persona y me gusta que los demás hagan lo mismo conmigo." Los chicos, aturdidos, contestaron: "Tenemos que irnos, que te vaya bien.". Si os digo la verdad, ellos no recordaban aquello que Galardón les dijo así, de sorpresa, no se acordaban de hecho que habían tenido una bronca cuando eran pequeños. 
A parte de haberse quedado a gusto con esto, se enfrentó a situaciones muy complejas y tuvo que asumir muchas responsabilidades que jamás pensó que tendría, cosa que... al final, terminó diciendo: "¿Se parecerá mi vida a la vida que imaginé cuando era un crío?" Nunca se sabrá, porque esa vida sólo la vivirá él. 
Sólo espero que... sepa organizarse el tiempo y sepa distinguir lo que hace bien, de lo que hace mal. 

Moraleja; Acepta que vas creciendo.