sábado, 18 de noviembre de 2017

17/11/2017.

Una chica que podríamos catalogar como antisocial se enamoró allá por el 2000 y pico de un chico, quien no resultó ser el adecuado en aquel momento. Años, muchos años después, en la cabeza de Emily surgió una especie de... ¿Dejavú? Porque de repente todo tenía que ver con el que en el año 2017 ella considera su hombre.
¿Qué puede hacer? Nada, absolutamente nada, irse lejos para poder sentirlo más cerca.
Salud muchachos.
Pd: Estoy romanticona hoy, por eso tocó este tipo de relatos.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Schwester ~ 17/11/2017.

Esto es parte de mi ohana, y yo formo parte de su ohana.
A esto le llamo yo felicidad, ese beso tan casto demuestra mi ohana.

miércoles, 12 de abril de 2017

:3

¡Hola de nuevo! Voy a ejercer una de mis funciones principales actuales. 

Había una vez un chico que cuando tenía quince años comenzó a salir con una chica que tenía dieciocho. Este chico sentía una cierta atracción hacia esa chica y esa chica se enamoró del chico, pero hasta que él no dio el paso de confesarle que le gustaba, no empezaron a salir juntos. 
Pasaron cinco meses juntos, unos momentos bonitos, unos momentos difíciles y... finalmente, pasado ese tiempo, rompieron, ¿Por qué? porque el chico no se sentía cómodo con ella, se sentía agobiado, así que dejó que se fuera y rompieron.
El chico, que seguía teniendo quince años, pensó realmente que no lo pasaría mal, que fue él el que rompió con ella y él no lo estaba pasando mal, y pensó: "a vivir.". Lo que realmente no sabía es lo que le iba a venir después.
El chico terminó sus estudios, pasó unos años teniendo su rutina diaria, pasando unos momentos algunos dulces y otros amargos, como todo en la vida. Hasta que... cumplió 20 años. Cuando cumplió esa edad empezó a darse cuenta de que algo le estaba carcomiendo, que... algo le hacía sentir mal de vez en cuando. Poco tiempo después se dio cuenta de que se había enamorado casi ciegamente de la chica. Volvió a ella, buscó cómo contactar con ella, buscó a amigos que tenían en común, les preguntaba por ella. Un día, de camino a casa, después de haber tenido un horrible día en clase y de estar llorando en la estación, se encontró sin esperárselo, a una amiga suya que tenía en común con la chica, a lo que el chico después de preguntarle cómo le iba, le preguntó qué era y qué sabía de la chica. Su amiga, muy convencida, le dijo que se fue lejos y que estaba viviendo con su novio y que estaba muy contenta con su nueva vida y con su trabajo. Habían pasado siete años desde entonces. 
El chico volvió a casa llorando, después de lo que le había pasado y ahora esto... fue demasiado para él. Se pasó toda la tarde llorando. Su prima fue a visitarlo a su casa, que estaba sola. El chico se encontraba sentado en el sofá limpiándose las lágrimas y con el ordenador en las piernas buscando cómo solucionar un problema de clase. 
Años después, sus sentimientos siguen siendo los mismos, no han cambiado ni un ápice, avanzó en sus estudios y solucionó los problemas que le acontecían por aquel entonces. Pero sus sentimientos siguen siendo los mismos e incluso hacen que emocionalmente esté aparcado en ese sentimiento por esa chica. Se puede decir que en este aspecto es estable, porque sabe muy bien lo que quiere aunque no lo consiga y por tanto sabe qué quiere con el resto del personal que se le pone por delante. 
Ojo, es estable pero no hace que esté bien, porque emocionalmente está estancado aunque está avanzando en su vida.
Por otra parte, sus problemas en casa tampoco es que ayuden demasiado, sus familiares cada vez están más distanciados y él espera tener la ayuda que necesita de ellos pero a veces es imposible. 
Lo tiene que sacar todo adelante, tiene sus objetivos, pero entre una cosa y otra, todo se le retrasa y todo se le viene encima. ¿Cómo lo saca? como diría alguien muy querido por él: "sigue nadando."

Un traje de buzo y a seguir, chavales. 
Os preguntaréis: ¿Hasta cuándo seguirá estancado emocionalmente? pues... hasta que consiga su objetivo, que seguramente... no lo conseguirá del todo. 
También os preguntaréis: ¿Por qué has estado tanto tiempo sin escribir? pues... no he tenido tiempo ni para respirar, pero bueno, nunca es tarde si la dicha es buena, así que... salud y a disfrutar de estos escritos. :3


sábado, 7 de mayo de 2016

Ama, ama y vuelve a amar.

Me duele el alma y no puedo hacer nada. Siento que no puedo hacer nada, y cada día lo siento más cerca. He llegado a decirlo de broma, pero es que me duele el alma y aún así no sé cómo soy capaz de querer. No sé si es porque tengo unos principios éticos que hacen que me agrande sentimentalmente, o no lo sé. Intento dejarlo todo atrás, pero me es imposible, aunque parezca mentira. 
Por otra parte, estoy empezando a odiar todo aquello que empieza por "i": irremediable, imposible, imposibilitar, inalcanzable, incapaz, incapacidad... ¿De verdad no os dais cuenta de lo malas que pueden llegar a ser esas palabras? 
Que también hay palabras que no empiezan por "i" pero que también son malas, y podréis llegar a sacar más de una. 
Esto se está convirtiendo ya en una lucha constante con la vida, y realmente, no se puede luchar en contra de ella, precisamente porque siempre se ha dicho que se lucha para seguir en ella de la mejor manera posible y también: "la vida es una lucha constante." pero no contra ella. 
Las situaciones cambian, las circunstancias cambian, los puntos de vista cambian conforme pasan los años, ¿o me vais a decir que no? No nos hemos convertido en personas hipócritas por el simple hecho de cambiar de opinión con respecto a un hecho, es que las circunstancias han hecho que ese punto de vista se convierta en un punto de vista más amplio o que haya cambiado por el hecho de haber experimentado más momentos en la vida. No nos hemos alejado unas personas de otras por el hecho de ser unos "hijos de puta", nos hemos alejado unas de otras porque las circunstancias que nos rodean cambian y de las siete mil millones de personas que existen en el mundo, nos toca conocer a alguna más y compartir más con ellos/as. 
Y no sólo compartir, sino también amar. 
Por suerte, sigo amando, sigo queriendo, sigo queriendo hacerlo todo, sigo teniendo fuerzas, pero siempre hay un pero, y es que me duele el alma, está quemado. Me resulta difícil que deje de dolerme, porque no puedo hacer nada. Tengo la esperanza de recuperarlo y tengo la esperanza de que deje de dolerme. 
No seáis tan radicales ni tengáis ese ideario tan radical, y... por favor, LEED Y PENSAD. Que se puede. 


lunes, 21 de marzo de 2016

¡Allá vamos, vida!

Como las historias que suelo contar son siempre de chicas, os la voy a contar esta vez de un chico. 
Este chico se llamaba Galardón, le gustaba su nombre, porque hacía referencia a la felicidad que sentía con los suyos. Cuando era pequeño le encantaba crear un mundo en el que él fuera el protagonista de todas las historias que sucederían en ese mundo. Se imaginaba siendo rico, teniendo dos edificios enormes por casa, una pareja con la que se veía toda la vida, dos empresas dirigidas por él, y al final, acabando con un hijo y siendo presidente de todos esos edificios. Se sentía grande en ese mundo. Salía, entraba, se disfrazaba, cogía utensilios que tenía en su casa para hacer cada vez más real ese mundo. Toda la gestión de las empresas y de los edificios las estampaba en folios bonitos, y guardado en ficheros de colores. Era muy sibarita, muy cuidadoso con todo, le gustaba asignar a cada instrumento su uso y si no era así, ya no quedaba satisfecho, pero aún así, se las apañaba para que las cosas fueran bonitas y quedaran bien. 
Era feliz, le gustaba su mundo. Los días, las horas, los minutos, y los segundos pasaban, hasta que se convirtió en alguien que acababa de entrar en la etapa de la adolescencia. Ya se empezó a apartar de ese mundo muy poco a poco, porque le gustaba recordar lo que hacía cuando era más pequeño. Así, que comenzó a unirse al mundo real que le rodeaba. Entró en el instituto, y... todo el mundo sabe lo que hay allí, ¿no?. Empezó a conocer gente a punta pala, de todo tipo, de todos los colores. Personas malas, buenas, intermedias, extremadamente buenas, y extremadamente malas, y todo el mundo sabe que los extremos no son buenos, y si no lo sabéis, os lo digo yo. Todo eran risas, salidas a los parques, en el pueblo donde vivía... "¡Venga, vámonos con esta gente que nos lo vamos a pasar genial!" A todo se unía, a todo decía que sí, o a casi todo. Era muy lanzado, todo se le notaba. 
Después ya... con  la primera bronca se empezó a venir abajo porque claro, ¿a quién le gusta o le sienta bien una bronca? por favor, si hay alguien, que me lo diga para hablar seriamente con esa persona. 
Un buen día llegó uno de los chicos con los que se reunía y le dijo: "Chaval, se te ve el plumero." y él respondió: "¿A qué te refieres?" A lo que el otro dijo: "No te me hagas el tonto que todos te hemos pillado." Galardón estaba hasta asustado. Le preguntó al resto de la pandilla qué ocurría y nadie le hablaba, e incluso le ignoraban. Le preguntó al último chico con el que estuvo y éste le dijo: "Tienes demasiadas buenas intenciones, no pareces de este mundo, y te lo digo como colega tuyo que soy. La pandilla te ha rechazado, debes aceptarlo." A lo que Galardón contestó: "¿Tú también me rechazas?"
y el chico le dijo: "Yo... me voy donde me siento agusto, hasta pronto, Galardón." 
A Galardón se le mezclaron una serie de emociones en ese momento que no sabía cómo afrontarlas, lo habló con su madre y su madre no le dio la respuesta que él necesitaba oír, pero realmente esa respuesta él no la sabría hasta mucho tiempo después. Galardón estuvo en su casa durante un período prudencial pero no corto de tiempo, inmerso en su mundo imaginario, irreal, pero... ya no sé sentía igual, algo fallaba, no sabía muy bien el qué, pero algo fallaba. 
Pasada esta etapa, aparcó en la siguiente, la juventud. Ya se había alejado cada vez más del mundo imaginario que él mismo creó, aunque ya en esta etapa lo echaba de menos. Estuvo cada vez más metido en la vida real pero sin olvidar su mundo imaginario. Ya aquí existía una diferencia con el mundo que creó en su infancia, y es que... ese mundo él quería que fuese real, aunque con algunos matices que ignora como lo de tener dos empresas dirigidas por él, etcétera, puesto que ya lo asociaba más a la vida real. 
En esta etapa, ya llevaba cargado a su espalda como... 6 ó 10 años de vida real. Con lo que... hubo un momento de un día lluvioso en el que recordó aquel conflicto que tuvo con su pandilla de adolescente. Salió aquel día a comprar tabaco para su madre, y curiosamente se encontró a esa pandilla, a los que Galardón se acercó y les dijo: "Hola, ¿ya os habéis terminado de olvidar de mí?" a lo que los chicos contestaron: "Ehm... ¿todavía sigues aquí? no te esperábamos." A lo que Galardón contestó: "Ahí está la cosa, en no esperarme, pillaros por sorpresa era lo que pretendía, para deciros que si tengo buenas intenciones es porque me gusta ser buena persona y me gusta que los demás hagan lo mismo conmigo." Los chicos, aturdidos, contestaron: "Tenemos que irnos, que te vaya bien.". Si os digo la verdad, ellos no recordaban aquello que Galardón les dijo así, de sorpresa, no se acordaban de hecho que habían tenido una bronca cuando eran pequeños. 
A parte de haberse quedado a gusto con esto, se enfrentó a situaciones muy complejas y tuvo que asumir muchas responsabilidades que jamás pensó que tendría, cosa que... al final, terminó diciendo: "¿Se parecerá mi vida a la vida que imaginé cuando era un crío?" Nunca se sabrá, porque esa vida sólo la vivirá él. 
Sólo espero que... sepa organizarse el tiempo y sepa distinguir lo que hace bien, de lo que hace mal. 

Moraleja; Acepta que vas creciendo. 

domingo, 29 de noviembre de 2015

Un día como otro cualquiera.

Se me acumula el trabajo pero no sé cómo empezar. Sé lo que tengo que hacer, pero no sé cómo asimilarlo ni cómo empezarlo. Es como cuando tienes prisa y lo abarcas todo, sobresale, ¿no? pues así es, espero que lo entendáis, sinceramente. 
Mirad, me sé hasta las soluciones para solventarlo, pero es que soy tan jodidamente difícil, que no lo hago bien, o no debo hacerlo bien.
¿Desde cuándo a mí las navidades se me han hecho cortas? ¿DESDE CUÁNDO SEÑOR? Pues... están siendo las más cortas de toda mi vida. 
Hacer las cosas las termino haciendo, pero nunca sin presiones y nunca sin tensión. 

Imaginad ahora si esto lo extrapolamos al ámbito de las relaciones amorosas. Para mí se añade más presión, porque son más cosas las que tengo que hacer y a las que tengo que comprometerme, ¿llegáis a entenderlo? Necesito un espacio para mí, para no hacer nada, llegar a pensar: "hostia, no tengo que hacer nada en un puto año entero." ESO ES REALMENTE LO QUE NECESITO AHORA, pero tal y como están las cosas, no puedo. Pero sin embargo, ¿puedo llegar a relajarme durante un período corto de tiempo? sí, supongo que sí, no vamos a ponernos ahora negativos. 
En fin, también tengo que decir que después de estos 21 años que llevo viviendo, he tenido momentos en los que me he encontrado en estado de nirvana. 

Vuelvo a decir, gracias. 

sábado, 3 de octubre de 2015

Ya, día 4.

Supongo que te pasará eso de releer todo lo que escribes, a veces para ver si tienes alguna falta, otra para ver si tiene sentido, para ver si queda bonito... o también hay otros casos en los que simplemente, lees por inspiración, porque sabes que te apetece escribir, y vuelves a inspirarte según tus escritos. Esas cosas pasan porque según lees, asocias lo que has escrito anteriormente a la situación en la que te encuentras en tu vida. Una vez que terminas de releer, empiezas a pensar en tu vida, no piensas en lo que ha cambiado, sino en lo que vas a escribir después de pensar en tu vida y asociarlo con tu situación actual. Empiezas a escribir pensando que vas bien encaminado/a, hasta que te das cuenta de que lo que estás escribiendo no tiene sentido porque has empezado a mezclar los sentimientos que se han venido a la mente mientras leías, con lo que estás sintiendo en tus circunstancias actuales. Con lo que vuelves a borrar y empiezas de nuevo.
Ya la cosa va cobrando sentido, una vez que empieza a cobrar sentido, te centras en una historia medianamente real que va fluyendo según tu corazón y el cerebro, en este caso, ambos se sincronizan. Ahora, vas sola/o, es decir, que ahora no puedes parar de escribir, está siendo todo tan mecánico y tan... cómo decirlo, automático, que te gusta.
Eso mismo me está pasando a mí ahora. 
Cuando llevas la mitad del relato, te paras porque te colapsas, ya no sabes cómo continuar tu historia, pero no te levantas de la silla. Al cabo de... unos 15 minutos, vuelves a escribir creyendo que ya tienes la solución perfecta, a lo que continúas escribiendo, y vuelves otra vez al comienzo, a escribir sin sentido hasta que se vuelven a sincronizar otra vez corazón y cerebro, que es como si hubieran colgado el teléfono. Una vez que se sincronizan, vuelves a continuar la historia. Sientes en el cuerpo una sensación de calma inconmensurable, puesto que has sabido continuar la historia. 
Das las gracias por poder continuar y sigues. 
Al cabo de un buen rato de relato, te paras y lees lo que has estado escribiendo. ¿A qué conclusión llegas? Yo te lo diré: a que tu relato no tiene absolutamente nada que ver con lo que pretendías escribir y que en realidad has escrito lo que sientes actualmente con respecto a tus circunstancias actuales, que sí, que te has inspirado en algunos escritos porque te han llevado a momentos sentimentales importantes en tu vida, pero... en realidad, te acuerdas, pero no sientes aquello, escribes y sientes según tu propia actualidad. Sí, es verdad que en aquel momento has sentido cosas tan fuertes que has tenido que plasmarlas en algún lugar inhóspito como este, pero... te duele tu actualidad y escribes según tu actualidad. Recuerdas y te inspiras, pero vives y escribes según historias de tu actualidad. 
¿Qué quiero decir con este rollo? Que recordar el pasado es crear más dolor sobre el que ya tienes, pero en realidad el dolor más fuerte es el pasa por tu actualidad. Sientes y padeces según tu actualidad, no según tu pasado. No sientes por y para tu pasado, sientes por tu presente. 

FDO. Rosa.