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Mostrando entradas de febrero, 2013

1/3/2013. - 2:25.

No necesito grandes cosas, necesito grandes detalles aunque terminen sorprendiéndome.
No necesito tener a alguien, necesito tener a quien yo quiera.
No es desesperación, es querer moverme.
No es mentir, es ocultar sentimientos que pueden hacer daño.
No es buscar un futuro, es luchar por él, tenerlo ya lo tengo, no me hace falta buscarlo.
No es que no me quiera, es que se alejará de mí.
No es que quiera alejarse de mí, es que es ley de vida.
No es que quiera quitar algo, es que no lo planeo yo.
No es que no piense las cosas, es que las pienso demasiado.
No es que llore, es que suelto lágrimas esporádicas.
No es que esté loca, es que soy feliz.
No es que me enfade, es que no todo me sienta bien, depende.
No es pedir perdón, es sentirlo.
No es sentirlo, es abrir tu corazón.
No es ser emotiva, es tener inteligencia emocional.
No es ser ñoña, es expresar tus sentimientos siempre y cuando se pueda.






Lo que es, es y lo que no es, no es.

Las lágrimas no sólo son síntomas de tristeza, también son síntoma de emoción, alegría.
Un día, un grupo de personas decidieron despejarse, pero estaban juntos, como uno solo, y eran un grupo. Ese grupo dicho día, prometieron un presente, pero no un futuro, el futuro es el mañana.  Prometer un presente es prometer lo que está ocurriendo, porque estáis juntos. Uno de los chicos del grupo se dijo: "hay algo que tiene que cambiar.". Os preguntaréis por qué, os lo explicaré: el chico odiaba la monotonía y.. no es que el grupo estuviese haciendo siempre lo mismo, sino que  él quería cambiar, cambiar todo él, pero sabía que le costaría. Ese día, estando el grupo juntos, fueron a tomar el aire a un parque donde sólo había césped, y... siendo las 23:00 de la noche, una de las chicas dijo: "Oye, ¿y si nos vamos todos a vivir juntos?"  A lo que el chico respondió: "Yo... pienso que... ¿estaremos juntos mañana?". La chica respondió: "Nos prometimos un presente, y... …

12/02/2013

Un día muy caluroso de Junio, una chica cuyo nombre no quiero decir, estaba en unas cuatro paredes a las que ella llama "palacio", ¿qué hacía? pensar, con el ordenador delante, no sé qué ocurría pero no podía seguir la regla del Chojin: "Llevar un pijama un martes y no tener contacto". Así, que con el ordenador delante y con el móvil al lado, pensaba y estaba conectada, sin hablar con nadie, como de costumbre, una chica solitaria y pensadora. Conectada y pensando, vio conectada a una chica. Esa chica, un día, estaba en el instituto, era recreo, y nuestra chica se sentía mal, estaba enferma. En conserjería, tuvo que llamar a los padres para que vinieran a por ella. La chica, mientras esperaba, sin venir a cuento, se acercó a ella y le preguntó qué hacía allí y qué le ocurría. Nuestra chica, asustada, aterrorizada, mejor dicho, le contestó con monosílabos, cuanto más cortas las frases, mejor, ¿por qué? tenía mucho miedo, mucho, por el problema tan gordo que llevaba l…