domingo, 29 de noviembre de 2015

Un día como otro cualquiera.

Se me acumula el trabajo pero no sé cómo empezar. Sé lo que tengo que hacer, pero no sé cómo asimilarlo ni cómo empezarlo. Es como cuando tienes prisa y lo abarcas todo, sobresale, ¿no? pues así es, espero que lo entendáis, sinceramente. 
Mirad, me sé hasta las soluciones para solventarlo, pero es que soy tan jodidamente difícil, que no lo hago bien, o no debo hacerlo bien.
¿Desde cuándo a mí las navidades se me han hecho cortas? ¿DESDE CUÁNDO SEÑOR? Pues... están siendo las más cortas de toda mi vida. 
Hacer las cosas las termino haciendo, pero nunca sin presiones y nunca sin tensión. 

Imaginad ahora si esto lo extrapolamos al ámbito de las relaciones amorosas. Para mí se añade más presión, porque son más cosas las que tengo que hacer y a las que tengo que comprometerme, ¿llegáis a entenderlo? Necesito un espacio para mí, para no hacer nada, llegar a pensar: "hostia, no tengo que hacer nada en un puto año entero." ESO ES REALMENTE LO QUE NECESITO AHORA, pero tal y como están las cosas, no puedo. Pero sin embargo, ¿puedo llegar a relajarme durante un período corto de tiempo? sí, supongo que sí, no vamos a ponernos ahora negativos. 
En fin, también tengo que decir que después de estos 21 años que llevo viviendo, he tenido momentos en los que me he encontrado en estado de nirvana. 

Vuelvo a decir, gracias. 

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